En el pequeño municipio cacereño de Talayuela, una promesa electoral se ha convertido en un laberinto burocrático: Vox quiso cancelar las clases de árabe financiadas por Marruecos, el Gobierno declaró ilegal el acuerdo para hacerlo, y el resultado es que los profesores han desaparecido sin que nadie pueda atribuirse la decisión con claridad. Lo que comenzó como un debate sobre identidad, inmigración y soberanía educativa ha terminado dejando a una comunidad sin recursos y sin respuestas.