En Tokio, Sanae Takaichi —primera mujer en dirigir el gobierno japonés— realizó su primer reajuste de gabinete apostando por la continuidad sobre la ruptura: figuras veteranas como Taro Aso y Shunichi Suzuki permanecen en sus puestos, señalando que el poder se construye, en Japón como en tantos otros lugares, sobre redes de lealtad y experiencia acumulada. La reorganización no es un gesto cosmético sino el primer movimiento de una estrategia legislativa que se desplegará en octubre, cuando el Parlamento debata medidas tan dispares como el alivio fiscal a los consumidores y una controvertida re