Durante más de una década, investigadores en España y otros catorce países han seguido a pacientes trasplantados de hígado que suspendieron sus inmunosupresores, desafiando una práctica médica considerada inamovible. Lo que hallaron sugiere que el cuerpo humano, bajo las condiciones adecuadas, puede aprender a aceptar lo ajeno sin necesidad de intervención química permanente. Para un número selecto de pacientes, la liberación de esa cadena invisible no solo es posible, sino profundamente transformadora.
Suspender inmunosupresión tras trasplante hepático es seguro en pacientes seleccionados
El estudio beneficia a pacientes trasplantados de hígado al reducir complicaciones metabólicas graves como diabetes e hipertensión, mejorando su calidad de vida y supervivencia a largo plazo.