Tras perder 13 kilos, la cantante Susan Prieto descubrió que la transformación física puede abrir una distancia inesperada entre una persona y su propio cuerpo. En un espacio televisivo de confesiones, eligió hablar de lo que rara vez se nombra: la incomodidad íntima que nace no de la gordura, sino de la piel que queda cuando el peso desaparece. Su historia es la de muchos que alcanzan una meta y encuentran, al otro lado, una nueva forma de extrañeza consigo mismos.