En Suecia, el 20 de septiembre de 2026, una coalición progresista liderada por los socialdemócratas conquistó las urnas, rechazando el discurso restrictivo de la ultraderecha en un país donde la inmigración ha fracturado el debate público durante años. La derrota de la extrema derecha no fue asumida con humildad política, sino revestida con la teoría del 'gran reemplazo', revelando cómo ciertos movimientos prefieren el mito conspiratorio antes que el espejo del electorado. El resultado resuena más allá de Estocolmo: expone las contradicciones de líderes europeos como Pedro Sánchez, quien celeb