Sudamérica enfrenta uno de sus episodios de calor más severos en memoria reciente, con temperaturas que podrían rozar los 47 °C en Brasil, Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina, exponiendo a más de la mitad de la población continental a un calor cuya probabilidad se ha multiplicado al menos cinco veces por la acción humana sobre el clima. Chile, aunque al margen del epicentro, vive su propia expresión del fenómeno: un El Niño de intensidad excepcional calienta el Pacífico oriental y reescribe las condiciones de la primavera que comienza. Lo que ocurre no es solo meteorología, sino la conve
Sudamérica enfrenta calor extremo mientras Chile se prepara para primavera bajo intenso El Niño
El Niño ocurre sobre un planeta más cálido por las emisiones humanas
¿Por qué Chile no está experimentando el mismo calor extremo que el resto de Sudamérica si el continente entero está bajo presión climática?
Porque El Niño está creando su propio patrón. El Pacífico oriental está extraordinariamente cálido, y eso genera lluvias en algunas zonas de Chile y temperaturas diferenciadas. No es que Chile escape del problema; es que el problema se expresa de otra manera aquí.
Pero hay que ser precisos: ¿sabemos realmente por qué el calor extremo de Bolivia y Paraguay no se desplaza hacia Chile? ¿Es una conclusión de los modelos o una observación confirmada?
¿Entonces El Niño es responsable del calor extremo en Brasil y Perú?
No exactamente. El Niño es un fenómeno natural que ocurre cada cierto tiempo. Lo que ha cambiado es que ahora ocurre sobre un planeta más cálido por el cambio climático. El calor extremo es amplificado por eso.
Correcto. Y eso significa que la probabilidad de temperaturas como estas ha aumentado cinco veces, según Climate Central. Pero eso es una estimación de riesgo atribuible, no una medición directa del calor.
¿Cuánto tiempo durará esta situación en Chile?
La OMM dice que El Niño será muy fuerte hasta febrero de 2027. Así que la primavera y el verano estarán bajo su influencia.
Aunque hay que recordar que los pronósticos meteorológicos a seis meses tienen incertidumbre. Es una proyección, no una certeza.
¿Qué significa para la gente común que vive en Chile?
Significa lluvias donde normalmente no las hay, temperaturas más altas en el norte, y posiblemente sequía en el sur. Afecta el agua, la agricultura, la energía.
Pero los impactos específicos en cada sector aún no están cuantificados en esta información. Sabemos el patrón climático; los efectos económicos y sociales requieren análisis adicional.
O Pulso
- Temperaturas de hasta 47 °C amenazan a Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina, poniendo en riesgo a más de la mitad de la población sudamericana en plena expansión del calor extremo.
- El índice Niño 3.4 alcanzó +3,0 °C a mediados de septiembre, con anomalías subsuperficiales que superan los 8 °C en el Pacífico oriental, señalando un fenómeno de escala inusual.
- Chile no comparte el mismo epicentro del calor continental, pero enfrenta su propio patrón: precipitaciones sobre lo normal entre Coquimbo y Los Ríos, y temperaturas mínimas elevadas desde el norte hasta el Maule.
- La OMM advierte que El Niño podría alcanzar intensidad muy fuerte hacia fines de 2026 y extenderse hasta febrero de 2027, con consecuencias directas para el agua, la agricultura y los ecosistemas regionales.
- El fenómeno natural se amplifica sobre un planeta ya alterado por las emisiones humanas, borrando la línea entre variabilidad climática histórica e impacto antropogénico acumulado.
Sudamérica enfrenta uno de sus episodios de calor más severos en memoria reciente, con temperaturas que podrían rozar los 47 °C en Brasil, Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina, exponiendo a más de la mitad de la población continental a un calor cuya probabilidad se ha multiplicado al menos cinco veces por la acción humana sobre el clima. Chile, aunque al margen del epicentro, vive su propia expresión del fenómeno: un El Niño de intensidad excepcional calienta el Pacífico oriental y reescribe las condiciones de la primavera que comienza. Lo que ocurre no es solo meteorología, sino la convergencia de un ciclo natural antiguo con un planeta que ya no es el mismo sobre el que ese ciclo alguna vez operó.
Sudamérica atraviesa un episodio de calor extremo que podría llevar las temperaturas hasta los 47 grados Celsius en Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina. Según Climate Central, más de la mitad de la población del continente está expuesta a este calor intenso, cuya probabilidad de ocurrencia se ha multiplicado al menos cinco veces como consecuencia directa del calentamiento global provocado por actividades humanas.
Chile ocupa un lugar distinto dentro de este escenario. El país no se encuentra en el epicentro del calor extremo que afecta a sus vecinos, pero sí experimenta las consecuencias de un Pacífico oriental extraordinariamente cálido y un El Niño de gran intensidad. A mediados de septiembre, el índice Niño 3.4 registró una anomalía de +3,0 °C, mientras que en sectores subsuperficiales del océano las anomalías superan los 8 °C, una señal que los meteorólogos observan con atención.
Es fundamental distinguir entre El Niño y el cambio climático: el primero es un ciclo natural periódico; el segundo, una alteración sostenida del sistema climático por emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, ambos fenómenos se entrelazan: El Niño despliega sus efectos sobre un planeta cuya temperatura de base ya ha aumentado, lo que amplifica sus impactos de manera significativa.
La Dirección Meteorológica de Chile proyecta para la primavera precipitaciones superiores a lo normal entre Coquimbo y Los Ríos, una señal más seca en Aysén y Magallanes, y temperaturas mínimas sobre lo normal desde el extremo norte hasta parte del Maule. La Organización Meteorológica Mundial, por su parte, prevé que El Niño alcance intensidad muy fuerte hacia fines de 2026 y se mantenga hasta febrero de 2027. La primavera chilena, entonces, no será una transición estacional ordinaria, sino un período que exigirá adaptación en sectores tan sensibles como el agua y la agricultura.
Sudamérica atraviesa un episodio de calor extremo mientras Chile se prepara para entrar en primavera bajo condiciones climáticas muy particulares. En amplias zonas del continente —especialmente Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay y el norte de Argentina— las temperaturas podrían alcanzar los 47 grados Celsius. Según datos de Climate Central, más de la mitad de la población sudamericana está expuesta a este calor intenso, cuya probabilidad se ha multiplicado al menos cinco veces por efecto del calentamiento causado por las actividades humanas.
Chile, sin embargo, no se encuentra en el epicentro de este episodio extremo. El país experimenta una expresión diferente del sistema climático regional, marcada por un Pacífico oriental extraordinariamente cálido y un fenómeno de El Niño de gran intensidad. A mediados de septiembre, el índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de +3,0 grados Celsius. Más preocupante aún, la región Niño 1+2 ha acumulado seis semanas consecutivas con anomalías superiores a +4 grados Celsius, mientras que en sectores bajo la superficie del océano Pacífico se registran anomalías que superan los 8 grados Celsius.
Es importante aclarar que El Niño y el cambio climático son fenómenos distintos, aunque sus efectos se entrelazan. El Niño es un ciclo natural de variabilidad climática que ocurre de manera periódica, pero en esta ocasión se desarrolla sobre un planeta cuya temperatura de fondo ya ha aumentado por las emisiones de gases de efecto invernadero. El fenómeno natural, en otras palabras, amplifica sus impactos sobre un escenario climático ya alterado.
La Dirección Meteorológica de Chile ha elaborado pronósticos para el período septiembre-noviembre que muestran un panorama diferenciado según la región. Entre Coquimbo y Los Ríos se esperan precipitaciones superiores a lo normal, mientras que Aysén y Magallanes presentan una señal más seca. Las temperaturas mínimas estarían sobre lo normal desde Arica y Parinacota hasta parte de la región del Maule. En el extremo norte y Coquimbo, las máximas serían superiores a lo normal.
Lo que distingue la situación de Chile es que el calor extremo que afecta a Bolivia, Paraguay y Argentina no se está desplazando simplemente hacia el sur. El país experimenta su propio patrón climático dentro del escenario regional más amplio. Este patrón está definido por un océano Pacífico oriental con temperaturas anómalamente altas y un El Niño de intensidad considerable que genera condiciones de temperatura y precipitación diferenciadas en distintas zonas del territorio.
La Organización Meteorológica Mundial proyecta que El Niño alcanzará una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026 y que se mantendrá hasta febrero de 2027. Esto significa que los efectos que Chile experimenta durante esta primavera podrían intensificarse en los meses siguientes, con implicaciones para la disponibilidad de agua, la agricultura y otros sectores sensibles al clima. La primavera chilena, entonces, no será simplemente una transición estacional ordinaria, sino un período marcado por condiciones climáticas excepcionales que requerirán atención y adaptación.
Citações Notáveis
El Niño es un fenómeno natural que actualmente ocurre sobre un planeta más cálido debido a las emisiones de gases de efecto invernadero— Dirección Meteorológica de Chile / análisis climático