En el primer día de febrero, Argentina despertó dividida entre el fuego del cielo y la furia de las tormentas: tres provincias bajo alerta roja por calor extremo capaz de dañar incluso a personas sanas, mientras doce más enfrentaban el riesgo de granizo, rayos y vientos devastadores. Buenos Aires, por su parte, se asomaba a lo que podría ser su tercera ola de calor de la temporada, recordándonos que el clima ya no es un telón de fondo sino un protagonista que exige atención urgente.
Sube el calor en CABA: tres provincias en alerta roja y 12 con aviso por tormentas
Temperaturas muy peligrosas que pueden afectar a todas las personas, incluso a las saludables
¿Por qué tres provincias merecen alerta roja mientras otras tienen amarilla? ¿Cuál es la diferencia real?
La alerta roja significa que las temperaturas pueden afectar a cualquiera, incluso a personas saludables. La naranja y la amarilla son para temperaturas que principalmente ponen en riesgo a grupos vulnerables. En Neuquén, Río Negro y La Pampa, el calor es tan extremo que nadie está a salvo.
Pero el artículo no especifica qué temperaturas exactas generan cada nivel de alerta. Sabemos que es "muy peligroso" en rojo, pero ¿cuántos grados son? Eso importa para entender si es una diferencia de dos grados o de diez.
Y las tormentas en Tucumán, ¿son simultáneas con el calor o vienen después?
Ocurren el mismo domingo. Así que hay lugares donde el calor extremo y las tormentas severas llegan juntos, lo que multiplica el riesgo. Granizo, rayos, ráfagas de 90 kilómetros por hora.
El artículo dice que en Mendoza "ya hubo tormentas fuertes", pero no aclara cuándo ni qué daños causaron. Es información que contextualiza por qué la alerta amarilla allí es importante, pero está incompleta.
¿Y Buenos Aires realmente se escapa de todo esto?
Técnicamente sí, no está bajo alerta roja ni naranja. Pero va a tener su tercera ola de calor de la temporada, con máximas de 34 grados varios días seguidos. No es una emergencia declarada, pero es peligroso.
Aquí hay un detalle: el artículo dice que apenas hay 10 por ciento de probabilidad de lluvia el martes. Eso es muy bajo. Pero no dice si eso es bueno o malo en el contexto del calor extremo. ¿Lluvia ayudaría a bajar la temperatura o causaría más problemas?
¿Hay alguna conexión entre los incendios en Patagonia y estas temperaturas extremas?
El artículo menciona que Patagonia "sigue luchando contra los incendios" mientras enfrenta el calor extremo. Es una mención, pero no desarrolla la conexión. Claramente el calor empeora los incendios, pero no hay números sobre qué está pasando allá.
Exacto. Es una conexión importante que queda sugerida pero no reporteada. Sabemos que hay alerta roja en esas zonas, pero no sabemos si hay evacuaciones, si los incendios están avanzando, nada de eso.
El Pulso
- El este de Neuquén, el norte de Río Negro y el oeste de La Pampa están bajo alerta roja: temperaturas tan extremas que representan peligro real incluso para personas completamente sanas.
- Tucumán y el sur de Catamarca enfrentan tormentas severas con granizo, ráfagas de hasta 90 km/h y lluvias que podrían superar los 50 milímetros en pocas horas.
- La Patagonia vive una doble amenaza: incendios forestales activos mientras soporta un calor naranja que el Servicio Meteorológico califica de 'muy peligroso' para grupos vulnerables.
- Buenos Aires ciudad se prepara para una semana sin respiro: máximas de hasta 34 grados y mínimas que no bajarán de 22, la fórmula exacta que define una ola de calor oficial.
- Si el pronóstico se confirma, será la tercera ola de calor de la temporada en la región metropolitana, una frecuencia que ya no puede considerarse excepcional.
En el primer día de febrero, Argentina despertó dividida entre el fuego del cielo y la furia de las tormentas: tres provincias bajo alerta roja por calor extremo capaz de dañar incluso a personas sanas, mientras doce más enfrentaban el riesgo de granizo, rayos y vientos devastadores. Buenos Aires, por su parte, se asomaba a lo que podría ser su tercera ola de calor de la temporada, recordándonos que el clima ya no es un telón de fondo sino un protagonista que exige atención urgente.
El domingo 1° de febrero amaneció con cielo parcialmente nublado en Buenos Aires, pero la calma era engañosa. Mientras la capital se encaminaba hacia una tarde de 31 grados, el resto del país ya estaba inmerso en una emergencia climática de múltiples frentes: tres provincias bajo alerta roja por calor extremo y doce más amenazadas por tormentas severas.
La situación más grave por temperatura se concentraba en el este de Neuquén, el norte de Río Negro y el oeste de La Pampa, donde el calor alcanzaba niveles capaces de afectar la salud de cualquier persona, sin importar su condición física. Un escalón por debajo, el oeste de Chubut y zonas de Río Negro y Neuquén enfrentaban alerta naranja, con riesgo moderado a alto para la población. Todo esto ocurría mientras la Patagonia seguía lidiando con incendios forestales activos, una combinación particularmente peligrosa.
En el frente de las tormentas, Tucumán y el sur de Catamarca concentraban la mayor preocupación: el Servicio Meteorológico Nacional advirtió sobre tormentas fuertes y aisladamente severas, con granizo, actividad eléctrica intensa y ráfagas de hasta 90 kilómetros por hora. Las precipitaciones acumuladas podrían superar los 50 milímetros en forma puntual, y en zonas cordilleranas la lluvia cedería paso al granizo o la nieve. Otras diez provincias, desde Formosa hasta San Luis, completaban el mapa de alertas amarillas por tormentas.
Para Buenos Aires, la semana que comenzaba prometía calor persistente: 34 grados el lunes, mínimas que no bajarían de 23 durante varios días, y un jueves que llevaría el piso térmico hasta los 25 grados. Si esos números se confirmaban, la ciudad cumpliría sin margen de duda la definición oficial de ola de calor —tres días consecutivos con mínimas sobre 22 grados y máximas sobre 32,3— y lo haría por tercera vez en la misma temporada.
El domingo 1° de febrero amaneció con cielo parcialmente nublado en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, pero las horas traerían consigo un ascenso rápido de las temperaturas. El termómetro llegaría a 31 grados por la tarde, con mínimas de 22 grados, mientras el viento del noreste rotaría hacia el este entre 23 y 31 kilómetros por hora. Pero lo que ocurría en la capital era apenas un preludio de lo que se avecinaba en el país: tres provincias bajo alerta roja por temperaturas extremas, doce bajo alertas por tormentas, y una semana que amenazaba con traer la tercera ola de calor de la temporada.
La zona metropolitana quedó fuera de las alertas más severas, aunque dos franjas de la provincia de Buenos Aires sí enfrentaban avisos de color amarillo. Una abarcaba el norte, incluyendo partidos como Arrecifes, Junín, Lincoln, Pergamino, Colón y Salto. La otra se extendía por el centro y sur, desde Azul, Rauch y Tapalqué hasta Puan y zonas de Bahía Blanca, Patagones y Villarino. El norte de Misiones, el centro y oeste de Entre Ríos, y el sur de Santa Fe también se encontraban bajo alertas amarillas por calor. Pero la situación se tornaba más grave en la Patagonia, región que continuaba lidiando con incendios forestales mientras enfrentaba temperaturas extremas.
En el oeste de Chubut, el sur de Neuquén y el centro y oeste de Río Negro regía alerta naranja, indicando que las temperaturas tendrían un efecto moderado a alto en la salud de la población. El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que estas condiciones "pueden ser muy peligrosas, especialmente para los grupos de riesgo". Pero la situación alcanzaba su máxima gravedad en el este de Neuquén, el norte de Río Negro y el oeste de La Pampa, donde se había decretado alerta roja. Este nivel de alerta señala un efecto alto a extremo en la salud, con temperaturas "muy peligrosas" capaces de afectar a todas las personas, incluso a aquellas sin problemas de salud previos.
Más allá del calor, doce provincias enfrentaban alertas por tormentas. El panorama más complicado se presentaba en Tucumán y el sur de Catamarca, donde regía alerta naranja por tormentas, especialmente hacia la tarde. El Servicio Meteorológico Nacional indicó que "el área será afectada por tormentas fuertes, y de forma aislada, severas", acompañadas potencialmente por caída de granizo, actividad eléctrica intensa, precipitación abundante en cortos períodos y ráfagas que podrían alcanzar los 90 kilómetros por hora. Se preveían valores de precipitación acumulada entre 20 y 50 milímetros, con posibilidad de ser superados en forma puntual. En las zonas más elevadas de la cordillera, las precipitaciones podrían ser mayormente en forma de nieve o granizo.
En amarillo por tormentas se encontraban el este y norte de San Luis, el oeste y norte de Córdoba, el extremo noroeste de Mendoza (donde ya había habido tormentas fuertes), todo Santiago del Estero, casi toda La Rioja excepto la zona cordillerana, el centro de Catamarca, el este de Jujuy, el centro y este de Salta, el norte de Chaco y el centro y oeste de Formosa. La dispersión geográfica de estas alertas reflejaba un sistema meteorológico complejo que afectaba gran parte del territorio nacional.
Para la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, el pronóstico de la semana que comenzaba era de calor persistente sin respiro. El lunes traería máximas de 34 grados con viento del norte y mínimas de 23 grados. El martes apenas presentaba un 10 por ciento de probabilidad de precipitaciones, pero las temperaturas se mantendrían elevadas con mínimas de 24 grados y máximas de 33. El miércoles repetiría el patrón. El jueves sería aún más intenso, con un piso térmico de 25 grados y máximas que trepaban a 34 grados. El viernes el termómetro oscilaría entre 26 y 33 grados.
Si el pronóstico se cumplía, la región metropolitana experimentaría su tercera ola de calor de la temporada. El Servicio Meteorológico Nacional define una ola de calor como la ocurrencia de tres días consecutivos en los que la mínima supera los 22 grados y la máxima se ubica por encima de los 32,3 grados. Con los números proyectados, esa definición se cumpliría sin dificultad durante varios días de la semana venidera.
Citas Notables
El área será afectada por tormentas fuertes, y de forma aislada, severas, acompañadas por caída de granizo, actividad eléctrica intensa, precipitación abundante en cortos períodos y ráfagas que pueden alcanzar los 90 km/h— Servicio Meteorológico Nacional, sobre Tucumán y sur de Catamarca
Se considera que existe una ola de calor cuando, durante tres días seguidos, la mínima supera los 22 grados y la máxima se ubica por encima de los 32,3— Servicio Meteorológico Nacional