Startup rusa implanta chips en cerebros de palomas para controlarlas como drones

Convertir animales en drones invisibles que nadie sospecha
La ventaja de usar palomas sobre drones convencionales es que pasan desapercibidas en la ciudad.
Mark

¿Entonces están diciendo que pueden hacer que una paloma vuele exactamente donde ellos quieren?

Mimi

No exactamente. Pueden dirigir la dirección del vuelo una vez el ave ya está en el aire. No controlan si despega o aterriza, solo hacia dónde va.

Luke

¿Y cómo sabemos que esto funciona realmente? ¿Hay pruebas independientes o solo las afirmaciones de Neiry?

Mimi

Por ahora solo tenemos lo que la empresa ha dicho públicamente. No hay reportes de investigadores externos verificando el experimento.

Mark

¿Cuál es el punto de convertir palomas en drones si no puedes controlar si vuelan?

Mimi

La ventaja es que una paloma no levanta sospechas. Un dron es regulado, rastreado, restringido. Una paloma es invisible.

Luke

Pero eso asume que el sistema funciona perfectamente, que la paloma siempre obedece. ¿Qué pasa si falla? ¿Qué pasa si el ave simplemente ignora la estimulación?

Mimi

Esas son preguntas que Neiry no ha respondido. El CEO habla de crear una especie humana mejorada, lo cual es una declaración bastante diferente de lo que están haciendo con las palomas.

Mark

¿Crees que esto es realmente posible con humanos?

Mimi

La tecnología de estimulación cerebral existe. Pero controlar comportamiento complejo en humanos sería exponencialmente más difícil que en aves.

Luke

Y aún así, el hecho de que alguien lo intente con palomas sugiere que están pensando en escala. Eso es lo preocupante.

  • Neiry ha implantado electrodos en cerebros de palomas vivas, transformándolas en drones biológicos capaces de ser dirigidos remotamente sin levantar sospechas en entornos urbanos.
  • La ventaja estratégica es inquietante: donde un dron mecánico atraería restricciones legales, un ave volando sobre la ciudad pasa completamente desapercibida.
  • El CEO Alex Panov no oculta las ambiciones reales de la empresa: en declaraciones a Bloomberg, habló de crear el Homo superior, la próxima especie humana tras el Homo sapiens.
  • La startup permanece deliberadamente opaca sobre cuántas aves han sido intervenidas y cuál es el propósito inmediato, dejando sin respuesta si el proyecto apunta a vigilancia, aplicaciones militares o investigación fundamental.
  • La comunidad científica y ética apenas comienza a dimensionar las implicaciones: si el control neural remoto funciona en aves, la distancia tecnológica hacia los humanos podría ser mucho menor de lo que se asume.

En los márgenes de la neurociencia y la vigilancia, una startup rusa llamada Neiry ha implantado electrodos en cerebros de palomas para dirigir su vuelo de forma remota, convirtiendo a estas aves en drones biológicos invisibles al escrutinio regulatorio. El experimento, liderado por Alex Panov desde Moscú, no es solo un ejercicio técnico: su CEO declara abiertamente que la meta última es forjar una nueva especie humana, el llamado Homo superior. En ese espacio entre la paloma que surca los cielos sin despertar sospechas y la ambición de rediseñar la mente humana, la humanidad se enfrenta a preguntas que apenas sabe formular.

Una startup rusa llamada Neiry afirma haber implantado electrodos en cerebros de palomas para controlar la dirección de su vuelo mediante señales remotas. El procedimiento consiste en insertar pequeños electrodos conectados a un estimulador neural en zonas específicas del cerebro del ave, que actúa como receptor de instrucciones. Los electrodos no determinan si el animal vuela o no, sino únicamente hacia dónde se dirige una vez en el aire, generando en el ave una inclinación artificial hacia el destino transmitido.

Esta mecánica convierte a las palomas en una suerte de drones biológicos con una ventaja decisiva sobre los dispositivos mecánicos: nadie repara en un ave sobrevolando una ciudad, mientras que un dron convencional atraería atención regulatoria inmediata. La empresa, dirigida por Alex Panov, ha sido discreta sobre los detalles operativos y el número de aves intervenidas, pero su CEO ha sido explícito sobre las ambiciones de largo plazo: en declaraciones a Bloomberg, describió el objetivo de Neiry como la creación del Homo superior, la especie que sucedería al Homo sapiens.

Esa declaración transforma el experimento con palomas en algo más que una curiosidad tecnológica. Si la estimulación cerebral remota funciona para controlar el comportamiento de aves vivas, la pregunta inevitable es cuán lejos está una aplicación similar en seres humanos. Neiry no ha aclarado si el proyecto apunta a vigilancia, usos militares o investigación básica en neurocontrol. Lo que sí resulta evidente es que las implicaciones éticas, legales y de privacidad de esta tecnología son enormes, y la humanidad apenas ha comenzado a considerarlas.

Una startup rusa llamada Neiry afirma haber logrado algo que suena sacado de una novela de ciencia ficción: implantar electrodos en los cerebros de palomas para controlar sus movimientos de forma remota. El procedimiento, según explican los responsables de la empresa, consiste en insertar pequeños electrodos conectados a un estimulador neural en zonas específicas del cerebro del ave. Ese estimulador actúa como receptor de señales, permitiendo que la startup transmita instrucciones sobre hacia dónde debe dirigirse el animal durante el vuelo.

Lo que hace particular este enfoque es que los electrodos no controlan si la paloma vuela o no, sino únicamente la dirección que toma una vez está en el aire. Mediante la estimulación suave de áreas concretas del cerebro, el animal experimenta una inclinación artificial hacia el destino que Neiry le transmite. En teoría, esto convierte a las palomas en una especie de drones biológicos, con una ventaja crucial sobre los drones convencionales: nadie sospecha de un ave volando por la ciudad, mientras que un dispositivo mecánico atraería atención regulatoria y restricciones legales.

La empresa, dirigida por el ejecutivo Alex Panov, ha sido relativamente discreta sobre los detalles específicos de cómo funciona el sistema o cuántas palomas han sido sometidas al procedimiento. Sin embargo, Panov ha sido claro sobre las ambiciones más amplias de Neiry. En declaraciones a Bloomberg, explicó que el objetivo a largo plazo de la startup va mucho más allá de los pájaros: crear lo que él denomina la próxima especie humana después del Homo sapiens, a la que llama Homo superior.

Esta declaración abre interrogantes profundos sobre las intenciones reales detrás del proyecto. Si bien la implantación de electrodos en cerebros de palomas podría justificarse como investigación en neurociencia o desarrollo de tecnología de vigilancia, las palabras de Panov sugieren que la empresa ve esto como un paso hacia la modificación neural de seres humanos. La tecnología de estimulación cerebral no es nueva, pero su aplicación en animales vivos para control remoto de comportamiento representa un salto significativo en capacidad y escala.

Lo que permanece sin respuesta es el propósito inmediato del experimento con palomas. ¿Se trata de una prueba de concepto para tecnología de vigilancia? ¿Un paso hacia aplicaciones militares o de seguridad? ¿O simplemente investigación fundamental en neurocontrol? Neiry no ha proporcionado claridad sobre estos puntos. Lo que sí es evidente es que si una startup rusa puede implantar exitosamente electrodos en cerebros de aves y controlar su comportamiento, la tecnología para hacer algo similar en humanos podría no estar tan lejos como muchos quisieran creer. Las implicaciones éticas, legales y de privacidad de tal capacidad son vastas y apenas comenzamos a considerarlas.

Nuestro objetivo a largo plazo es crear la próxima especie humana después del Homo sapiens: el Homo superior
— Alex Panov, director ejecutivo de Neiry, en declaraciones a Bloomberg
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