Starship intentará por primera vez mantener una órbita de 275 km durante casi diez horas antes de regresar con un amerizaje controlado en el Pacífico. Tres satélites Starlink V3 actuarán como observadores externos, enviando imágenes del escudo térmico a los operadores de SpaceX para evaluar su rendimiento.
Starship alcanzará la órbita con satélites espías que monitorearán su escudo térmico
Los satélites que Starship lleva se convierten en sus propios observadores
¿Por qué es tan importante que Starship complete su primer vuelo orbital completo precisamente ahora?
Porque hasta ahora, cada vuelo ha sido esencialmente un experimento. Despega, prueba cosas, regresa. Pero nunca ha mantenido una órbita real durante horas. Eso es un paso completamente distinto.
Pero espera, ¿cuántos vuelos ha habido ya? ¿Cuántos han llegado a órbita antes de este?
Este sería el primero en mantener una órbita real durante casi diez horas. Los anteriores fueron suborbitales o no completaron el ciclo orbital completo.
¿Y por qué necesitan tres satélites con cámaras observando el escudo térmico?
Porque el escudo térmico es lo que protege a Starship durante la reentrada. Si falla, la nave se quema. Necesitan ver exactamente qué está pasando durante el vuelo orbital y la reentrada para saber si sus reparaciones funcionan.
¿Pero esas cámaras pueden realmente captar lo que necesitan? ¿Qué tan detalladas son esas imágenes?
La fuente no especifica la resolución o capacidad exacta de las cámaras. Solo dice que enviarán imágenes a los operadores de SpaceX.
¿Esto tiene algo que ver con la Luna?
Sí. SpaceX está construyendo una versión de Starship para la NASA que será el módulo de alunizaje del programa Artemis. Pero este vuelo no es un ensayo de Artemis en sí mismo.
Entonces, ¿cuál es la conexión real? ¿Necesita SpaceX demostrar esto antes de poder hacer Artemis?
No exactamente. Es más que SpaceX necesita demostrar que Starship puede hacer su trabajo básico: llevar carga a órbita y regresar con control. Eso es fundamental para cualquier cosa que haga después, incluyendo Artemis.
¿Qué pasa si falla el 22 de septiembre?
Entonces SpaceX aprenderá qué salió mal y lo intentará de nuevo. Eso es lo que han estado haciendo todo este tiempo.
Pero ¿cuántos intentos más pueden hacer antes de que se agote el presupuesto o la paciencia de la NASA?
Eso no está en la información que tenemos. Solo sabemos que esto es el siguiente paso.
Le Pouls
- Starship intentará entrar en órbita de 275 km el 22 de septiembre de 2026
- Completará aproximadamente seis vueltas al planeta en casi diez horas
- Transportará 26 satélites Starlink V3, tres de los cuales llevan cámaras de observación
- Amerizará de forma controlada en el Pacífico, al oeste de Chile
Starship intentará por primera vez mantener una órbita de 275 km durante casi diez horas antes de regresar con un amerizaje controlado en el Pacífico. Tres satélites Starlink V3 actuarán como observadores externos, enviando imágenes del escudo térmico a los operadores de SpaceX para evaluar su rendimiento.
SpaceX planea el 22 de septiembre que Starship complete su primer vuelo orbital de seis vueltas alrededor de la Tierra, transportando 26 satélites Starlink V3, tres de los cuales llevarán cámaras para monitorear el escudo térmico de la nave.
Starship ha pasado años regalándonos espectáculos visuales imposibles de ignorar: un cohete colosal despegando desde el suelo, sus etapas separándose en el aire, pruebas que terminan unas veces en avances claros y otras en pérdidas que nadie esperaba. Misión tras misión, SpaceX ha ido ajustando el sistema, aprendiendo de cada intento. Pero a pesar de todo ese progreso, hay pruebas fundamentales que aún no se han completado. Una de ellas está a punto de ocurrir, y apunta directamente a uno de los objetivos que el programa lleva tiempo persiguiendo con urgencia.
El 22 de septiembre, si llega la aprobación regulatoria, Starship intentará algo que nunca ha hecho: entrar en una órbita real de unos 275 kilómetros de altura, completar aproximadamente seis vueltas alrededor del planeta y luego regresar de forma controlada. La misión durará casi diez horas, terminará con un encendido de desorbitado y concluirá con un amerizaje controlado en el Pacífico, al oeste de Chile. Pero el vuelo no viajará vacío. SpaceX llevará 26 satélites Starlink V3 en la carga útil, y entre esos satélites hay un detalle que hace esta prueba especialmente notable.
Tres de esos 26 satélites no irán simplemente a integrarse en la constelación Starlink. Estos tres llevan cámaras especiales cuya misión es observar desde el exterior la etapa superior de Starship, enfocándose particularmente en el escudo térmico. Las imágenes que capturen se enviarán directamente a los operadores de SpaceX en tierra. Es una idea visualmente llamativa: algunos de los satélites que Starship lleva hasta la órbita se convertirán después en sus propios observadores. Pero detrás de esa imagen hay mucho más que una buena fotografía de una nave flotando sobre la Tierra.
Esto no es completamente nuevo para SpaceX. En el vuelo de julio, seis de los 20 satélites Starlink V3 que se desplegaron ya llevaban cámaras que observaron la nave después de su liberación y transmitieron esas imágenes a tierra. La diferencia ahora es el contexto en el que ocurre. Esos ojos externos acompañarán el primer intento real de mantener Starship en órbita durante horas, justo antes de una reentrada que es especialmente importante para todo el programa. SpaceX quiere usar esa información para desarrollar métodos que le permitan evaluar si el sistema de protección térmica está realmente preparado para futuros regresos al sitio de lanzamiento. Para este vuelo, la compañía ha reforzado la sujeción de algunas losetas del escudo, ha introducido cambios en zonas donde se habían detectado caminos por los que el plasma podía filtrarse detrás de ellas, y probará zonas con un diseño de loseta curva que ya ha demostrado capacidad para reducir el calentamiento entre piezas.
La presencia de estos satélites Starlink V3 también revela algo más profundo sobre por qué SpaceX necesita que Starship deje de ser únicamente un vehículo experimental. En el vuelo anterior, la nave ya liberó satélites de esta generación, pero siguieron una trayectoria suborbital y reentraron poco después, como estaba planeado. Ahora la compañía quiere que la carga permanezca en órbita y comience a cumplir la función para la que fue construida. El vínculo con Starlink es directo: esa constelación sostiene una parte fundamental del negocio de SpaceX, y Starship debería permitir desplegar mucha más capacidad en cada lanzamiento.
Esta misión adquiere otra dimensión cuando se mira hacia la Luna. SpaceX está desarrollando para la NASA una variante de Starship llamada HLS, concebida como módulo de alunizaje para el programa Artemis. La agencia espacial estadounidense utiliza la evolución de este vehículo como parte de su camino tecnológico hacia el regreso lunar. Aunque esto no significa que este vuelo sea un ensayo directo de Artemis ni que el regreso estadounidense dependa únicamente de lo que ocurra aquí.
Después de años viendo a Starship como un gigantesco laboratorio volador, este intento apunta hacia algo distinto: empezar a demostrar que el sistema puede hacer el trabajo para el que fue concebido. Ya no basta con despegar, separar etapas o sobrevivir a una reentrada. SpaceX necesita que el vehículo pueda colocar carga útil donde corresponde y regresar con cada vez más control sobre lo que ocurre en el camino. Eso es lo que está en juego el 22 de septiembre.
Citations marquantes
SpaceX necesita que Starship pueda colocar carga útil donde corresponde y regresar con cada vez más control sobre lo que ocurre en el camino— Análisis de la misión