En un momento donde la política y la economía se rozan con inusual tensión, la Reserva Federal de Estados Unidos eligió actuar con independencia: subió las tasas de interés por primera vez desde 2023, desafiando las críticas públicas del presidente Trump y enviando una señal de que las instituciones aún pueden sostener su mandato frente a la presión. Los mercados, lejos de temer la medida, la recibieron como una afirmación de orden, y el S&P 500 respondió con su mayor alza en seis semanas, acompañado por una caída en los precios del petróleo que abrió espacio para el optimismo inflacionario.