En un momento en que los mercados buscan señales de estabilidad, el S&P 500 alcanzó el 14 de agosto de 2026 un nuevo máximo histórico de 7.785,76 puntos, sostenido no por euforia sino por la moderación de la inflación estadounidense. Los datos de precios al consumidor y mayoristas sugirieron que la Reserva Federal no tendría motivos para endurecer su política en septiembre, convirtiendo la cautela inflacionaria en combustible bursátil. Es la paradoja de nuestro tiempo: la desaceleración del consumo, lejos de alarmar, tranquiliza a quienes temen que el dinero vuelva a encarecerse.