En el corazón de cada célula humana, dos metros de ADN plegado deciden qué somos y qué enfermamos. Durante décadas, ese plegamiento solo podía estudiarse en células muertas, como intentar comprender una ciudad observando sus ruinas. Un equipo del Centro de Regulación Genómica de Barcelona ha desarrollado moléculas fluorescentes que parpadean solas dentro de células vivas, permitiendo ver el ADN en movimiento con una precisión diez veces superior a cualquier técnica anterior, y revelando que en los tumores ese ADN se afloja y dispersa de formas que podrían convertirse en nuevas señales de diagn