Chile logró erradicar la desnutrición infantil en gran medida gracias a los lácteos, pero ese logro no se tradujo en hábitos adultos: menos del 10% de la población consume las tres porciones diarias recomendadas. El doctor Samuel Durán Agüero, director del Comité Científico de Lácteos, advierte que la causa principal no es la falta de acceso, sino el autodiagnóstico digital y los mitos sobre el peso, que llevan a las personas a eliminar un alimento que la ciencia sigue respaldando. En el fondo, es la historia de un país que aprendió a alimentar a sus niños, pero aún no ha aprendido a alimentar
Solo el 10% de chilenos cumple recomendación de tres porciones diarias de lácteos
Menos del 10% cumple lo que todos sabemos que necesitan
¿Por qué el 10% es tan bajo si Chile ya tiene un programa escolar tan sólido?
El programa escolar funciona bien porque es obligatorio. Los adultos eligen, y muchos eligen mal basándose en información incorrecta de internet.
¿Tenemos datos sobre cuántas personas realmente tienen intolerancia a la lactosa versus cuántas creen tenerla?
Durán no dio esos números específicos. Solo señaló que el autodiagnóstico es la barrera principal.
¿Y qué pasa con el precio? ¿Los lácteos son accesibles para todos?
Esa pregunta no se abordó en la intervención. El enfoque fue en mitos y nutrición, no en barreras económicas.
Entonces no sabemos si el problema es creencias falsas o si es que la gente simplemente no puede pagar tres porciones al día.
Correcto. El especialista habló de lo que sabe: nutrición y desinformación. Pero tienes razón en que hay un hueco ahí.
¿Qué tan reciente es ese estudio de The Lancet que menciona?
No se especifica. Solo dice que fue publicado en esa revista. Podría ser de hace años.
Es un punto válido. La antigüedad del estudio importa para entender si los datos siguen siendo relevantes.
Le Pouls
- Menos del 10% de los chilenos cumple la recomendación básica de tres porciones de lácteos al día, a pesar de que el país ya resolvió el problema en las escuelas.
- El autodiagnóstico de intolerancia a la lactosa, alimentado por información no verificada en internet, está llevando a miles de adultos a eliminar los lácteos sin ninguna justificación médica.
- Los mitos persisten: muchos creen que los lácteos engordan, cuando la evidencia del propio comité científico muestra que el queso se asocia con mejor estado nutricional y otros lácteos tienen efecto neutro en el peso.
- El déficit es especialmente grave porque el 70% de los chilenos ya carece de vitamina D, y los lácteos son una de las pocas fuentes accesibles de ese micronutriente crítico.
- La respuesta propuesta no es prohibir ni reformular, sino educar: elegir yogur, queso madurado o leche sin lactosa según cada caso, en lugar de abandonar el grupo alimentario completo.
Chile logró erradicar la desnutrición infantil en gran medida gracias a los lácteos, pero ese logro no se tradujo en hábitos adultos: menos del 10% de la población consume las tres porciones diarias recomendadas. El doctor Samuel Durán Agüero, director del Comité Científico de Lácteos, advierte que la causa principal no es la falta de acceso, sino el autodiagnóstico digital y los mitos sobre el peso, que llevan a las personas a eliminar un alimento que la ciencia sigue respaldando. En el fondo, es la historia de un país que aprendió a alimentar a sus niños, pero aún no ha aprendido a alimentarse a sí mismo.
Chile tiene un logro que pocos países de la región pueden exhibir: erradicó la desnutrición infantil, en parte gracias a programas escolares que hoy entregan leche, queso o yogur a 1,8 millones de estudiantes cada mañana. Sin embargo, ese éxito no cruzó la puerta de las escuelas. En la población adulta, menos del 10% cumple con la recomendación de tres porciones diarias de lácteos.
Samuel Durán Agüero, director del Comité Científico de Lácteos del Consorcio Lechero y académico de la Universidad San Sebastián, abordó esta paradoja en el programa Campo al día de Radio Sago, con motivo del Día Mundial de la Leche Escolar. Su diagnóstico fue directo: el problema no es la disponibilidad, sino el autodiagnóstico. Muchos chilenos eliminan los lácteos de su dieta convencidos de que tienen intolerancia a la lactosa, basándose en información no verificada encontrada en internet, sin consultar a un médico.
Durán aclaró que esa decisión suele ser innecesaria. El yogur contiene muy poca lactosa porque las bacterias la degradan durante la fermentación; el queso madurado tiene casi cero. Para quienes sí presentan intolerancia real, existe la leche sin lactosa. La solución es elegir mejor, no eliminar.
Tampoco es cierto que los lácteos engorden. Un estudio del comité mostró que el queso se asocia con mejor estado nutricional, mientras que otros lácteos tienen efecto neutro en el peso. Las tres porciones diarias recomendadas aportan entre el 20% y el 30% de la proteína diaria, son la segunda fuente de yodo tras la sal, y entregan vitamina D, un nutriente que falta en el 70% de los chilenos.
La evidencia internacional apunta en la misma dirección: una investigación publicada en The Lancet confirmó que en países de altos ingresos como Chile, el consumo regular de lácteos reduce el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión. El desafío que queda, según Durán, no es de infraestructura ni de cobertura. Es cultural: acompañar a las personas cuando crecen y toman sus propias decisiones sobre qué comer.
Chile ha logrado algo notable en las últimas décadas: erradicar la desnutrición infantil mediante programas de alimentación escolar que hoy alcanzan a 1,8 millones de estudiantes. Cada mañana, esos niños reciben una taza de leche, pan con queso o un yogur. Es un logro que pocos países de la región pueden exhibir. Y sin embargo, menos del 10% de la población chilena en su conjunto cumple con la recomendación básica de consumir tres porciones de lácteos al día.
Esta brecha entre lo que se logró en las escuelas y lo que ocurre en los hogares adultos fue el tema que abordó Samuel Durán Agüero, director del Comité Científico de Lácteos del Consorcio Lechero, durante una intervención en el programa Campo al día de Radio Sago. Durán, académico de la Universidad San Sebastián y doctor en nutrición de la Universidad de Chile, hablaba en ocasión del Día Mundial de la Leche Escolar, conmemorado cada 30 de septiembre desde el año 2000 por la FAO. Su mensaje fue claro: los lácteos fueron centrales para eliminar la desnutrición infantil a principios de los años noventa, y siguen siendo fundamentales para el crecimiento y desarrollo óseo durante la infancia.
Pero el consumo adulto enfrenta obstáculos que poco tienen que ver con la disponibilidad. El principal, según Durán, es el autodiagnóstico. Muchas personas en Chile creen tener intolerancia a la lactosa basándose en información no verificada encontrada en internet, y eliminan los lácteos de su dieta sin justificación médica. Durán aclaró que esta práctica es problemática. El yogur, por ejemplo, contiene muy poca lactosa porque las bacterias la degradan naturalmente durante la fermentación. El queso madurado contiene casi cero lactosa. Para quienes realmente tienen intolerancia, existen opciones como la leche sin lactosa. La solución no es la eliminación, sino la elección informada.
Otro mito que circula es que los lácteos engordan. Un estudio del comité científico desmentió esto. El queso se asoció con un mejor estado nutricional, mientras que otros lácteos mostraron un efecto neutro en el peso corporal. No engordan. Las Guías Alimentarias chilenas recomiendan tres porciones diarias: una taza de leche, un envase de yogur o una rebanada de queso. Esta cantidad aporta entre el 20% y el 30% de los requerimientos diarios de proteína. Además, los lácteos son la segunda fuente más importante de yodo después de la sal, y entregan vitamina D fortificada, un micronutriente que falta en el 70% de la población chilena, especialmente en la zona sur.
La evidencia internacional refuerza el argumento. Una investigación publicada en The Lancet confirmó que en países de altos ingresos como Chile, el consumo regular de lácteos reduce el riesgo de enfermedades crónicas: obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión. No se trata de un capricho de la industria lechera. Es nutrición. Durán cerró su intervención enfatizando la necesidad de educar a las nuevas generaciones y mantener el hábito lácteo en todas las etapas de la vida. El desafío no es construir cobertura escolar, que ya existe. Es cambiar lo que ocurre cuando los niños crecen y los adultos toman sus propias decisiones sobre qué comen.
Citations marquantes
Chile es de los pocos países de la región donde la cobertura alcanza a 1,8 millones de niños con desayunos que incluyen una taza de leche, pan con queso o un yogur— Samuel Durán Agüero, director del Comité Científico de Lácteos
Si una persona tiene intolerancia a la lactosa, el yogur naturalmente contiene muy poca lactosa porque las bacterias la van degradando, y el queso madurado contiene casi cero lactosa— Samuel Durán Agüero