En Motril, un agente de policía local convirtió su autoridad institucional en un instrumento de control y miedo contra su propia familia. Cuando Maribel le pidió que abandonara el hogar, desencadenó una campaña sistemática de vigilancia que se extendió mucho más allá de los límites del maltrato ordinario. El caso, que ha concluido con una condena de prisión, revela cómo el poder conferido para proteger puede volverse, en manos equivocadas, el arma más difícil de combatir.
Sobrevivir al abuso de un policía: vigilancia y miedo tras la condena
Maribel y sus hijas sufrieron vigilancia, acoso y amedrentamiento sistemático por parte de un agente de policía durante la relación y tras la separación.