Sloterdijk compara la inocuidad aparente de los comienzos de la AfD con la del NSDAP en los años treinta, señalando que ambos movimientos combinaban socialismo con nacionalismo. Las encuestas semanales actúan como campo de entrenamiento para la pérdida de vergüenza, creando un círculo vicioso que impulsa el voto a la AfD mediante efectos de normalización.