En el sur de Siria, donde las cicatrices del califato aún no han sanado del todo, las fuerzas de seguridad desmantelaron una célula de nueve integrantes del Estado Islámico en la gobernación de Quneitra, capturando a su presunto líder. La operación revela que, años después del colapso territorial del Daesh, sus redes de logística y abastecimiento persisten en las sombras. Este golpe se inscribe en un giro histórico: desde noviembre de 2025, Siria forma parte de la coalición internacional que combate precisamente a ese enemigo que alguna vez operó sin freno en su propio suelo.