Sindicato denuncia contratación masiva sin filtros en UNP días antes de transición

La seguridad de los protegidos y del gobierno entrante podría verse comprometida por la ausencia de controles rigurosos en la selección de personal de protección.
Están legalizando gente que ni siquiera tiene experiencia
Giovanni Gallo, presidente del sindicato Analtraseg, criticó las contrataciones aceleradas en la UNP sin cumplir requisitos de seguridad.
Mark

¿Por qué un sindicato de escoltas se toma la molestia de denunciar esto públicamente justo ahora, en los últimos días de un gobierno?

Mimi

Porque saben que una vez que esas personas están dentro del sistema, es casi imposible sacarlas. Están protegiendo su profesión y, honestamente, la seguridad de quienes van a ser protegidos.

Mark

Pero ¿no es normal que un gobierno saliente contrate gente antes de irse? ¿Qué tiene de especial esto?

Mimi

La escala y la velocidad. Doscientas personas en días, sin ninguno de los exámenes obligatorios. No es burocracia lenta, es burocracia que se saltó todos los pasos.

Mark

¿Qué tan grave es no hacer un polígrafo o una prueba de polígono?

Mimi

Para un escolta, es como contratar a un cirujano sin verificar que tiene título. Estos exámenes no son trámites: detectan si alguien es confiable, si sabe usar armas, si tiene la estabilidad emocional para el trabajo.

Mark

Giovanni Gallo menciona que algunos de los contratados eran albañiles o conductores. ¿Eso significa que son personas malas?

Mimi

No necesariamente. Significa que no tienen experiencia en seguridad. Un albañil puede ser honesto, pero eso no lo prepara para proteger a un presidente. Es un problema de competencia, no de carácter.

Mark

¿Y si el nuevo gobierno simplemente revisa todo esto y despide a los que no califiquen?

Mimi

Ese es el escenario ideal. Pero Gallo está diciendo que una vez que están adentro, con nómina y todo, es políticamente difícil sacarlos. Además, ¿quién verifica? La Contraloría está alertando, pero tiene miles de cosas que revisar.

  • El sindicato Analtraseg alertó que más de 200 personas fueron contratadas en la UNP en cuestión de días, sin polígrafo, sin evaluaciones físicas ni estudios de seguridad, violando requisitos que la ley considera innegociables.
  • Entre los nuevos contratados aparecen exconductores y albañiles sin experiencia en seguridad, lo que encendió las alarmas sobre quién podría estar protegiendo a funcionarios del Estado en los próximos meses.
  • La Contraloría ya había advertido que en apenas cuatro semanas el gobierno saliente comprometió más de 4,5 billones de pesos mediante contratación directa, una cifra que el equipo de empalme del gobierno entrante detectó con preocupación.
  • El ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, solicitó a la Procuraduría, la Contraloría y la Fiscalía que ejercieran vigilancia preventiva sobre estos procesos antes de que la nueva administración asumiera formalmente.
  • El sindicato anunció un cruce de información para verificar si los nuevos empleados cumplen con el pago de parafiscales y si poseen experiencia real como escoltas, mientras la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada permanece como referente de verificación.

En los días finales de un gobierno, la prisa por consolidar nombramientos puede dejar grietas que el tiempo tarda en cerrar. En Colombia, el sindicato Analtraseg denunció que más de doscientas personas fueron incorporadas a la Unidad Nacional de Protección sin los filtros legales obligatorios, justo antes de que Gustavo Petro entregara el poder el 7 de agosto de 2026. Lo que está en juego no es solo una irregularidad administrativa, sino la integridad de quienes dependen de esa protección y la confianza con la que un nuevo gobierno hereda las instituciones del Estado.

A días de que Gustavo Petro entregara el poder a Abelardo de la Espriella el 7 de agosto de 2026, el sindicato Analtraseg levantó una denuncia que resonó como una alarma de última hora: más de doscientas personas habían sido incorporadas a la Unidad Nacional de Protección sin cumplir los requisitos legales básicos. Giovanni Gallo, presidente del sindicato, fue directo: no hubo pruebas de polígrafo, ni evaluaciones de polígono, ni exámenes físicos, ni visitas domiciliarias. "Faltando tres días metiendo 200 personas", resumió, señalando que entre los nuevos contratados había exconductores y albañiles sin experiencia en seguridad.

El marco legal que habilitó la prisa fue el Decreto 20 de 2026, que autorizó la creación de 6.800 nuevos cargos en la UNP. Los nombramientos comenzaron el 3 de agosto bajo la figura de urgencia manifiesta, mecanismo que permite contrataciones directas sin los procesos de selección convencionales. Para Gallo, el problema no era solo la velocidad, sino el perfil de quienes ingresaban a una institución encargada de proteger a funcionarios del Estado.

La denuncia del sindicato coincidió con una advertencia más amplia de la Contraloría General, que ya había señalado que en apenas cuatro semanas el gobierno saliente comprometió más de 4,5 billones de pesos mediante contratación directa. El equipo de empalme del gobierno entrante detectó estas cifras y el ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, solicitó a los organismos de control que ejercieran vigilancia preventiva sobre los procesos.

Gallo subrayó que ser escolta es una profesión que exige formación específica: "Sabrán de guerrilla, sabrán de insurgencia, sabrán de otras cosas, menos de ser escolta." El sindicato anunció que cruzaría información para verificar la idoneidad de los nuevos empleados ante la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada. Los próximos días definirán si estas advertencias derivan en una revisión formal de los nombramientos o si la nueva administración asume una estructura de seguridad cuya competencia aún no ha sido verificada.

A sindicato que agrupa a los escoltas de la Unidad Nacional de Protección levantó la voz esta semana con una acusación que suena a alarma de última hora: más de doscientas personas fueron incorporadas a la entidad en cuestión de días, justo cuando el gobierno de Gustavo Petro se aprestaba a entregar el poder a Abelardo de la Espriella el 7 de agosto. Giovanni Gallo, presidente de Analtraseg, el sindicato que representa a estos trabajadores de seguridad, fue directo en su denuncia: esas contrataciones aceleradas carecieron de los filtros básicos que la ley exige.

Según Gallo, los nuevos empleados nunca fueron sometidos a pruebas de polígrafo, ni a evaluaciones de polígono, ni a exámenes físicos. Tampoco hubo visitas domiciliarias ni estudios documentales de seguridad. En una conversación con este medio, Gallo fue contundente: "Faltando tres días metiendo 200 personas. Están legalizando gente que ni siquiera tiene experiencia para taparle la puerta al otro gobierno cuando llegue." Lo que preocupa al sindicato no es solo la velocidad del proceso, sino quiénes eran esas personas. Gallo identificó entre los nuevos contratados a exconductores, albañiles y otros con antecedentes laborales que levantaban sospechas. Para una institución encargada de proteger a funcionarios del Estado, la ausencia de estos controles representa un riesgo que trasciende lo administrativo.

El contexto institucional explica parte de la prisa. El Departamento Administrativo de la Función Pública había expedido el Decreto 20 de 2026, que autorizó la creación de 6.800 nuevos cargos en la UNP, de los cuales 800 eran administrativos. Los nombramientos comenzaron el martes 3 de agosto bajo la figura de urgencia manifiesta, lo que permitió contrataciones directas sin los procesos de selección convencionales. Gallo advirtió que el sindicato haría un cruce de información para verificar si estos nuevos empleados cumplían con el pago de parafiscales y si efectivamente tenían experiencia en la profesión de escolta.

La denuncia de Analtraseg no llegó sola. La Contraloría General de la República ya había emitido una advertencia al gobierno saliente por el ritmo acelerado de contrataciones tras el levantamiento de las restricciones de la Ley de Garantías. En apenas cuatro semanas, se comprometieron más de 4,5 billones de pesos del presupuesto nacional mediante contratación directa y contratos de prestación de servicios. El ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, confirmó que el equipo de empalme detectó contrataciones por varios billones de pesos en el cierre del gobierno Petro y solicitó a la Procuraduría, la Contraloría y la Fiscalía que ejercieran vigilancia preventiva sobre estos procesos.

Lo que está en juego va más allá de irregularidades administrativas. Gallo enfatizó que ser escolta es una profesión que requiere formación específica y respeto por el oficio. "Sabrán de guerrilla, sabrán de insurgencia, sabrán de otras cosas, menos de ser escolta", dijo, subrayando que la seguridad de los protegidos y del propio gobierno entrante podría verse comprometida por la ausencia de controles rigurosos. El sindicato insistió en la necesidad de revisar minuciosamente las hojas de vida de los nuevos empleados y verificar la información ante la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada.

La polémica se acentúa en un momento de transición política delicado. Con la asunción inminente de Abelardo de la Espriella como jefe de Estado, la transparencia y la legalidad de los procesos de contratación adelantados en los últimos días del gobierno saliente se han convertido en un punto de tensión entre sindicatos, organismos de control y la administración entrante. Los próximos días determinarán si las advertencias del sindicato y de los entes de fiscalización llevan a una revisión de estos nombramientos o si la nueva administración asume una estructura de seguridad cuya idoneidad permanece sin verificar.

Faltando tres días metiendo 200 personas. Están legalizando gente que ni siquiera tiene experiencia para taparle la puerta al otro gobierno cuando llegue.
— Giovanni Gallo, presidente de Analtraseg
Esta es una profesión que se respeta, hay que formarse. Sabrán de guerrilla, sabrán de insurgencia, sabrán de otras cosas, menos de ser escolta.
— Giovanni Gallo, presidente de Analtraseg
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