Cada 19 de septiembre, México renueva su pacto con la memoria y la precaución: los terremotos de 1985 y 2017 dejaron una herida que el país ha convertido en disciplina colectiva. Este año, el Segundo Simulacro Nacional 2026 llega con cambios que reconocen la complejidad de un país diverso —un nuevo horario al mediodía, un sábado inédito, cinco escenarios sísmicos regionales y, por primera vez, alertas simultáneas en dispositivos móviles— todo ello en busca de una preparación más honesta con la geografía y los riesgos reales de cada rincón del territorio.