A punto de cumplir ochenta años, el trovador cubano Silvio Rodríguez regresa a Zaragoza este sábado para actuar en el pabellón Príncipe Felipe, llevando consigo canciones que hace décadas dejaron de pertenecerle solo a él para convertirse en memoria colectiva. Cofundador junto a Pablo Milanés de la nueva trova cubana, Rodríguez representa esa rara estirpe de artistas cuya obra no envejece porque no habla de épocas sino de la condición humana. Su visita no es solo un concierto: es el reencuentro de un pueblo con las palabras que aprendió a reconocer como propias.