En la vida digital cotidiana, el espacio en el teléfono se agota no por lo que elegimos guardar, sino por lo que se acumula sin que lo notemos. Un método de siete pasos ofrece una vía para recuperar gigabytes perdidos en residuos invisibles —cachés, descargas automáticas, historiales olvidados— sin sacrificar fotos ni aplicaciones esenciales. Es un recordatorio de que la tecnología, como cualquier espacio habitable, requiere limpieza periódica para seguir siendo útil.