Shein, el gigante de la moda ultrarrápida nacido en la era pandémica, debutó esta semana en la bolsa de Hong Kong con una caída inicial del 10%, señal de que los mercados públicos juzgan con frialdad lo que el capital privado celebró durante años. La empresa que alguna vez fue valorada en 100.000 millones de dólares llegó al parqué con una valoración de apenas 26.000 millones, cargando el peso de aranceles nuevos, competencia feroz y un modelo de negocio cuyas grietas se hacen cada vez más visibles. El debut no es solo el tropiezo de una empresa: es el espejo de un ciclo económico que ya no pr