En Belgrado, miles de serbios despidieron a Ratko Mladić con honores de Estado, un acto que el mundo exterior conoce como el funeral de un genocida y que muchos serbios vivieron como el entierro de un soldado nacional. La distancia entre esas dos lecturas de un mismo hombre resume décadas de historia no resuelta en los Balcanes. La Unión Europea respondió con indignación, pero la multitud en las calles de la capital serbia recordó que la memoria colectiva rara vez obedece los veredictos de los tribunales internacionales.
Serbia rinde honores fúnebres a Ratko Mladić pese a rechazo de la UE
Ratko Mladić fue condenado por genocidio y crímenes de guerra que causaron decenas de miles de muertes durante la guerra de Bosnia en los años noventa.