Cada septiembre, el cuerpo humano enfrenta una transición que va más allá del simple regreso a la rutina: los ritmos biológicos, los marcadores inmunitarios y la energía vital se ven alterados por la confluencia de horarios nuevos, temperaturas cambiantes y exigencias renovadas. La ciencia, a través de proyectos como el Human Functional Genomics Project, confirma que el sistema inmunitario no es estático sino estacional, y que este mes representa uno de sus momentos de mayor vulnerabilidad. Médicos y farmacéuticos coinciden en que la respuesta no está en soluciones rápidas, sino en el cultivo