En septiembre, Cuba enfrenta una paradoja climática: el mes históricamente más lluvioso del año se presenta más seco y más caluroso de lo normal, impulsado por la intensificación del fenómeno ENOS en el Pacífico ecuatorial. Lo que ocurre en aguas lejanas reescribe, una vez más, el ritmo familiar de las estaciones en el archipiélago. La naturaleza recuerda que los climas locales son siempre el eco de fuerzas planetarias más vastas.