En un Senado dividido por geografía más que por ideología, Argentina aprobó esta semana un nuevo régimen para los biocombustibles que regirá hasta 2036, elevando los cortes obligatorios de mezcla y prometiendo competencia mediante subastas y límites antimonopolio. La votación —41 a favor, 25 en contra— reveló una tensión antigua entre las provincias que concentran la industria aceitera y aquellas que temen quedar al margen de un mercado que se consolida. Como ocurre con tantas leyes de transición energética, el debate de fondo no es técnico sino sobre quién gana y quién pierde cuando el Estado
Senado aprobó nuevo marco regulatorio para biocombustibles con divisiones transversales
Pequeños productores de biocombustibles en provincias del interior enfrentan riesgo de cierre de pymes y pérdida de fuentes de trabajo según críticos del proyecto.