Cuando el frío aprieta y las tarifas eléctricas suben, el hogar se convierte en un campo de decisiones cotidianas con consecuencias reales. En Chile, miles de familias enfrentan este invierno la tensión entre el confort necesario y el costo creciente de la energía. Especialistas en eficiencia energética recuerdan que no se trata de privarse, sino de comprender que cada hábito doméstico —cómo se lava, cómo se seca, cómo se cocina— es también una elección económica y responsable.