En las últimas semanas de agosto de 2026, el Anak Krakatoa —ese volcán hijo del legendario Krakatoa, nacido del mar entre Java y Sumatra— recordó al mundo que la tierra sigue siendo la fuerza mayor. Su erupción dispersó ceniza sobre el archipiélago indonesio, obligando al cierre de entre siete y ocho aeropuertos y dejando a decenas de miles de viajeros suspendidos entre el deseo de llegar y la imposibilidad de partir. Es una historia antigua: la naturaleza interrumpe los ritmos humanos, y los seres humanos aprenden, una vez más, a esperar.
Se reanudan vuelos en Yakarta tras erupción del volcán Anak Krakatoa
Miles de pasajeros quedaron varados en aeropuertos cerrados, con reportes de viajeros atrapados durante períodos prolongados.