Sara García y su reserva de astronautas entrenan supervivencia en aguas abiertas

Cómo nos vamos conectando unos a otros es muy importante
García reflexiona sobre el valor del trabajo en equipo durante el entrenamiento de supervivencia en aguas abiertas.
Mark

¿Por qué es importante que los astronautas aprendan a sobrevivir en el agua si van al espacio?

Mimi

Porque cuando regresan, la cápsula puede amerizar en cualquier lugar del planeta. Necesitan poder sobrevivir hasta que los equipos de rescate lleguen.

Luke

¿Cuántas veces ha sucedido realmente un amerizaje de emergencia en aguas abiertas con astronautas de la ESA?

Mark

Entiendo. ¿Y por qué García y su grupo entrenan de manera diferente a los cinco astronautas de carrera?

Mimi

Porque mantienen sus empleos actuales. Reciben la formación en tres bloques de siete semanas en lugar de un año continuo.

Luke

¿Eso significa que reciben menos entrenamiento total, o simplemente está distribuido de otra manera?

Mark

¿Cuál fue el propósito específico del entrenamiento en Rostock?

Mimi

Practicar evacuación de plataformas, montar lanchas de rescate, hacer señales de humo, y aprender a trabajar como equipo en situaciones de emergencia.

Luke

¿Se menciona si alguno de los nueve participantes tuvo dificultades o si alguien no completó el ejercicio?

Mark

¿Qué tan competitivo fue el proceso de selección para la reserva?

Mimi

De 22.500 candidatos, seleccionaron a doce para la reserva y cinco para ser astronautas de carrera.

Luke

Eso es una tasa de selección muy baja. ¿Se sabe cuáles fueron los criterios específicos de selección más allá de lo que se menciona?

Mark

¿García tiene experiencia previa en operaciones de emergencia o rescate?

Mimi

No se menciona. Su formación es en biotecnología y biología molecular del cáncer.

Luke

Entonces su experiencia es principalmente académica en ciencias de la vida, no en operaciones de campo. Eso es interesante dado que ahora está entrenando en supervivencia táctica.

Mark

¿Cuándo completará García toda su formación básica?

Mimi

El segundo bloque termina a finales de octubre próximo, y el tercero será el año que viene.

Luke

Así que todavía le quedan meses de entrenamiento. ¿Se sabe cuándo podría estar lista para una misión real?

Mark

¿Qué significa exactamente que esté en la «reserva»?

Mimi

Significa que está completamente entrenada pero no tiene una misión asignada aún. Está disponible si Europa la necesita.

Luke

¿Cuál es la diferencia práctica entre ser astronauta de carrera y estar en la reserva? ¿Uno tiene más probabilidades de viajar al espacio que el otro?

  • Una cápsula espacial puede amerizar en cualquier punto del planeta, y los equipos de rescate no siempre llegan a tiempo: esa es la urgencia silenciosa detrás de cada ejercicio en Rostock.
  • Durante tres horas bajo el sol, nueve astronautas en reserva practicaron rápel de emergencia, montaje de lanchas de rescate y señales de humo para helicópteros, enfrentando la torpeza real de moverse en el agua con trajes de supervivencia.
  • García Alonso y sus compañeros no son astronautas de carrera: mantienen sus empleos actuales y reciben formación en bloques de siete semanas, lo que convierte cada sesión en una oportunidad irrepetible de cohesión grupal.
  • El segundo bloque de entrenamiento concluirá a finales de octubre, acercando al grupo un paso más hacia la formación básica completa que los habilitaría para una misión real.
  • Más allá de los procedimientos técnicos, García subrayó lo que el agua enseña mejor que ningún manual: cómo conectar con los compañeros cuando los márgenes de error son prácticamente nulos.

En las aguas del estuario del río Warnow, en el norte de Alemania, un grupo de astronautas europeos en reserva —entre ellos Sara García Alonso, primera española en el programa de la ESA— practicó el sábado pasado las técnicas que podrían salvarles la vida si una cápsula espacial ameriza lejos de cualquier equipo de rescate. El entrenamiento, parte de una formación fragmentada diseñada para quienes aún mantienen sus vidas profesionales en tierra, recuerda que el camino al espacio se construye también en el agua, en la incomodidad de un traje de supervivencia, y en la confianza que nace entre compañeros que aprenden juntos a no rendirse.

Sara García Alonso entró al estuario del río Warnow, en Rostock, con una misión concreta: aprender a sobrevivir si algo sale mal. Como primera mujer española seleccionada por la Agencia Espacial Europea para su programa de reserva de astronautas, pasó tres horas el sábado pasado practicando junto a otros nueve compañeros las técnicas que podrían marcar la diferencia entre la vida y la muerte tras un amerizaje de emergencia.

El entrenamiento combinó dos fases: primero, descensos en rápel desde una plataforma simulando una evacuación de emergencia; después, maniobras en el agua con trajes de supervivencia —incómodos, reconoció García, pero eficaces— que incluyeron el montaje de lanchas de rescate y el uso de señales de humo para guiar helicópteros. La razón es sencilla y sin adornos: cuando una cápsula regresa del espacio, puede tocar tierra o agua en cualquier lugar del planeta, y el astronauta debe ser capaz de aguantar hasta que llegue el rescate.

García es una de doce personas en la reserva de la ESA. A diferencia de los cinco astronautas de carrera —entre ellos el español Pablo Álvarez—, que completaron un año continuo de formación, los reservistas mantienen sus empleos actuales y reciben instrucción en tres bloques de unas siete semanas. El segundo bloque terminará a finales de octubre; el tercero llegará el año próximo. Cuando concluyan, habrán cubierto la mayor parte de la formación básica.

Licenciada en Biotecnología y doctora en Biología Molecular del Cáncer por la Universidad de Salamanca, García fue seleccionada en 2022 entre 22.500 candidatos. Minutos después de salir del agua, reflexionó sobre lo vivido con una sonrisa: «Para ser la primera vez que lo hacemos todos juntos, ni tan mal». Y añadió algo que va más allá de cualquier procedimiento técnico: en el espacio, donde el error no tiene precio, la conexión entre compañeros puede ser tan decisiva como saber encender una señal de humo.

Sara García Alonso metió los pies en el agua del estuario del río Warnow, en el norte de Alemania, el sábado pasado con una tarea clara: aprender a sobrevivir si algo salía mal. Es la primera mujer española seleccionada por la Agencia Espacial Europea para su programa de reserva de astronautas, y ese sábado en Rostock, junto a otros nueve compañeros, pasó tres horas bajo el sol practicando lo que podría significar la diferencia entre la vida y la muerte cuando una cápsula espacial ameriza en aguas abiertas en lugar de tierra firme.

El entrenamiento se dividió en dos partes. Primero, los astronautas en reserva practicaron descender en rápel desde una plataforma simulando una evacuación de emergencia —un incendio en una plataforma marina, por ejemplo— usando cuerdas de seguridad. Luego vinieron las maniobras más prácticas: montar una lancha de rescate, asignar roles dentro de ella, practicar cómo moverse en el agua con los trajes de seguridad puestos, y aprender a hacer señales de humo para que un helicóptero pudiera localizarlos. García describió el ejercicio como «bastante instructivo e interesante», reconociendo que los trajes de supervivencia «no son lo más cómodo del mundo», pero que cumplen su función: mantener a una persona más o menos seca, más o menos caliente, y viva.

La razón de estos entrenamientos es directa y sin adornos. Cuando un astronauta regresa de una misión espacial y la cápsula inicia su reentrada a la Tierra, puede amerizar en cualquier lugar del planeta. No hay garantías sobre dónde tocará agua o tierra. Los equipos de rescate necesitan tiempo para llegar, y el astronauta debe ser capaz de sobrevivir hasta que lo hagan. Este entrenamiento en Rostock forma parte de la segunda fase del programa de formación que comenzó con vuelos parabólicos en Burdeos, una experiencia que García describió como única y útil, un primer contacto con la microgravedad en la que operarán durante una misión real.

García es una de doce personas seleccionadas para la reserva de astronautas de la ESA. A diferencia de los cinco astronautas de carrera —entre ellos el español Pablo Álvarez— que recibieron un año completo de formación continua, los doce de la reserva mantienen sus empleos actuales. Por eso su entrenamiento se fragmenta en tres bloques de aproximadamente siete semanas cada uno, diseñado para que sea compatible con sus vidas profesionales. El primer bloque ocurrió entre octubre y diciembre del año pasado. El segundo concluirá a finales de octubre próximo. El tercero llegará el año que viene. Cuando terminen, habrán completado la mayor parte de la formación básica que reciben todos los astronautas.

García, nacida en León en 1989, tiene un currículum que refleja una trayectoria en ciencias de la vida. Es licenciada en Biotecnología, tiene un máster en Investigación Biomédica y Biológica por la Universidad de León, y un doctorado en Biología Molecular del Cáncer e Investigación Traslacional por la Universidad de Salamanca. Fue seleccionada en 2022 junto a otros once compañeros de entre 22.500 candidatos. De ese mismo proceso salieron también los cinco astronautas de carrera que se graduaron en abril del año pasado tras completar su formación.

Pocos minutos después de salir del agua, García reflexionó sobre lo que acababa de vivir. «Para ser un grupo tan numeroso —éramos nueve personas al final— y ser la primera vez que lo hacemos todos juntos, ni tan mal», dijo con una sonrisa. Pero más allá de las habilidades técnicas, enfatizó algo que va más profundo: «Es un poco crear ese vínculo, ese trabajo en equipo. Cómo nos vamos conectando unos a otros también es muy importante». En el espacio, donde los márgenes de error son prácticamente nulos, esa conexión entre compañeros puede ser tan crítica como cualquier procedimiento de emergencia.

Esta formación que reciben García y su grupo de reserva está diseñada para dotarlos de las habilidades necesarias para apoyar la futura exploración espacial y la investigación científica de Europa. Incluye no solo supervivencia en agua, sino también en condiciones de invierno, entrenamiento inicial de caminata espacial, sistemas de naves espaciales, y habilidades técnicas y operativas básicas. Cada bloque de entrenamiento los acerca más a estar listos para una misión real, aunque por ahora permanecen en la reserva, esperando el momento en que Europa los necesite.

Para ser un grupo tan numeroso y ser la primera vez que lo hacemos todos juntos, ni tan mal
— Sara García Alonso, astronauta en reserva de la ESA
El motivo de hacer este tipo de entrenamientos es que cuando el astronauta vuelve de una misión espacial y hace la reentrada en la Tierra, esa cápsula puede aterrizar o amerizar en cualquier parte y tienes que ser capaz de sobrevivir hasta que los equipos de rescate puedan recogerte
— Sara García Alonso, explicando el propósito del entrenamiento
Quieres la nota completa? Lee el original en Agencia EFE ↗
Contáctanos FAQ