En la costa de Pontevedra, el municipio de Sanxenxo convirtió un plato humilde —la tortilla de patatas— en un acto de comunidad y memoria colectiva. Con 17.000 huevos y 10.000 raciones repartidas entre el público, lo que comenzó como una ambición culinaria se transformó en una reflexión sobre el poder de la tradición para congregar, identificar y trascender. Los récords pasan, pero el gesto de compartir la mesa permanece.