Santa Marta declara calamidad pública por temperaturas récord que superan 45°C

Riesgo de deshidratación severa, golpes de calor y complicaciones cardiovasculares en adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas; potencial escasez de agua potable afectando a miles de familias.
El cuerpo comienza a perder su capacidad de autorregulación
Lo que los médicos advierten sobre los efectos del calor extremo en temperaturas superiores a 40 grados.

Santa Marta, ciudad caribeña acostumbrada al calor, ha cruzado un umbral que transforma la incomodidad cotidiana en emergencia colectiva: con 37,2°C registrados y sensaciones térmicas que superan los 45°C, las autoridades declararon calamidad pública por la confluencia del fenómeno de El Niño y una variabilidad climática sin precedentes. La medida no es solo administrativa; es el reconocimiento de que el cuerpo humano, el agua y los ecosistemas tienen límites, y que esos límites están siendo alcanzados. Lo que ocurre en Santa Marta es también un espejo de lo que el cambio climático anuncia para muchas ciudades costeras del trópico.

  • Los termómetros rompieron récords históricos y la sensación térmica superó los 45°C, convirtiendo actividades cotidianas como esperar el bus o trabajar al aire libre en riesgos reales para la salud.
  • El Consejo Distrital de Gestión del Riesgo declaró calamidad pública para desbloquear recursos de emergencia y coordinar respuestas inmediatas ante una crisis que ya no puede manejarse con medidas ordinarias.
  • Médicos advierten que cuando la sensación térmica supera los 40°C el cuerpo pierde su capacidad de autorregulación, poniendo en peligro crítico a adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas.
  • El déficit de lluvias amenaza los caudales que bajan de la Sierra Nevada, agravando los históricos problemas de suministro de agua potable para miles de familias samarias.
  • Las zonas rurales enfrentan riesgo elevado de incendios forestales por la combinación de sequedad extrema, altas temperaturas y vientos fuertes, mientras el Ideam proyecta que estas condiciones persistirán durante los próximos meses.

Santa Marta vive un calor que ha dejado de ser parte del paisaje caribeño para convertirse en una emergencia. Los termómetros marcaron 37,2°C, rompiendo registros históricos, pero el dato que más alarma es la sensación térmica: más de 45°C en varios momentos del día, producto de la humedad, la radiación solar intensa y la ausencia casi total de lluvia. Caminar por el Centro Histórico al mediodía o trabajar al aire libre se ha convertido en una prueba de resistencia que miles de personas enfrentan a diario.

Ante la gravedad de la situación, el Consejo Distrital de Gestión del Riesgo declaró calamidad pública por variabilidad climática y la consolidación del fenómeno de El Niño. Según Darío Linero, jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo, la medida permite articular recursos de emergencia y coordinar acciones con organismos de socorro que de otro modo estarían fuera del alcance institucional.

El agua es la preocupación más profunda. El déficit de lluvias podría reducir los caudales de los ríos que bajan de la Sierra Nevada, agravando los problemas crónicos de suministro que ya afectan a miles de familias. En paralelo, el internista Carlos Martínez advierte que con sensaciones térmicas superiores a 40°C el cuerpo pierde su capacidad de autorregulación, exponiendo a adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas a deshidratación severa, golpes de calor y complicaciones cardiovasculares.

No todo es alarma: en El Rodadero y el Centro Histórico, las ventas de bebidas frías y productos refrescantes se han disparado, y los turistas siguen llegando aunque ajustan sus horarios para evitar las horas más críticas. Pero en las zonas rurales, la sequedad extrema y los vientos fuertes elevan el riesgo de incendios forestales que podrían propagarse rápidamente y comprometer ecosistemas estratégicos.

El Ideam proyecta que las temperaturas seguirán por encima de los promedios históricos y las precipitaciones continuarán por debajo de lo normal durante los próximos meses. Los samarios saben convivir con el calor, pero los registros actuales están llevando esa resistencia al límite, y las autoridades se preparan para lo que podría convertirse en una emergencia sanitaria, ambiental y social de mayor escala.

Santa Marta está viviendo bajo un calor que ha dejado de ser simplemente incómodo para convertirse en una emergencia. Caminar por las calles del Centro Histórico al mediodía, esperar transporte bajo el sol directo o trabajar al aire libre se ha transformado en una prueba de resistencia que miles de personas enfrentan cada día. Los termómetros han marcado 37,2 grados centígrados, una cifra que rompe los registros históricos de la ciudad. Pero el número que realmente alarma a las autoridades es otro: la sensación térmica ha superado los 45 grados en varios momentos, producto de la combinación letal entre humedad, radiación solar intensa y la ausencia casi total de lluvia.

La situación se volvió tan crítica que la Alcaldía de Santa Marta tomó una decisión excepcional. El Consejo Distrital de Gestión del Riesgo de Desastres declaró oficialmente la calamidad pública por variabilidad climática y consolidación del fenómeno de El Niño. Esta declaratoria no es un gesto simbólico: abre la puerta para activar recursos de emergencia y acciones inmediatas que de otro modo permanecerían fuera del alcance. Darío Linero, jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo y Cambio Climático de Santa Marta, explicó que la medida permite articular esfuerzos con organismos de socorro y empresas de servicios para responder de manera rápida a los efectos de esta variabilidad climática sin precedentes.

El agua es la preocupación más profunda. Los estudios técnicos presentados durante la sesión extraordinaria del Consejo Distrital muestran un escenario inquietante: el déficit de lluvias podría reducir significativamente los caudales de los ríos que abastecen a la ciudad, especialmente aquellos que bajan de la Sierra Nevada de Santa Marta. Para una ciudad que históricamente ha enfrentado problemas crónicos de suministro de agua potable, esta proyección representa una amenaza directa a miles de familias. Los informes también advierten sobre el estrés hídrico en cultivos y plantaciones rurales, lo que podría generar pérdidas económicas considerables en distintas zonas del distrito.

Los médicos consultados por El Tiempo advierten que la exposición prolongada a estas temperaturas extremas puede provocar deshidratación severa, golpes de calor, agotamiento físico y complicaciones cardiovasculares. El riesgo es especialmente alto para adultos mayores, niños y personas con enfermedades crónicas. El internista Carlos Martínez explica que cuando la sensación térmica supera los 40 grados, el cuerpo comienza a perder su capacidad de autorregulación. Las personas pueden experimentar mareos, dolores de cabeza intensos, aumento acelerado del ritmo cardíaco, desmayos y, en casos extremos, fallas multiorgánicas asociadas a golpes de calor. Las autoridades sanitarias han recomendado evitar actividades físicas intensas entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, usar ropa ligera y aumentar significativamente el consumo de agua.

No todo en la ciudad es alarma. Algunos sectores comerciales están experimentando una realidad completamente distinta. Las ventas de bebidas frías, jugos naturales, limonadas, agua embotellada, helados y productos refrescantes se han disparado durante las últimas semanas. En El Rodadero, los vendedores reportan que los clientes buscan constantemente opciones para combatir el calor. Luis Hernández, comerciante del sector, cuenta que están vendiendo casi el doble de limonadas y jugos que en meses anteriores, con clientes que llegan varias veces al día buscando algo frío. En kioscos, cafeterías y restaurantes del Centro Histórico también se ha registrado un incremento notable en la demanda de bebidas hidratantes, especialmente entre turistas nacionales y extranjeros que recorren la ciudad bajo temperaturas extremas. Los empresarios del sector turístico aseguran que los visitantes siguen llegando, aunque muchos han modificado sus horarios de recorridos para evitar la exposición al sol durante las horas más críticas.

Otra amenaza acecha en las zonas rurales. Las condiciones de sequedad extrema, combinadas con las altas temperaturas y los fuertes vientos característicos de esta época del año, incrementan significativamente el riesgo de incendios de cobertura vegetal. Los organismos de socorro mantienen monitoreo permanente en varios puntos del distrito porque una chispa o una quema mal controlada podría generar incendios de propagación rápida. La reducción de humedad en los suelos también amenaza ecosistemas estratégicos y las fuentes hídricas que abastecen a comunidades rurales.

Los análisis del Ideam proyectan que Santa Marta continuará enfrentando temperaturas superiores a los promedios históricos y una reducción importante en las precipitaciones durante los próximos meses. La combinación del fenómeno de El Niño, la temporada de ciclones y otros factores atmosféricos ha generado comportamientos climáticos atípicos que mantienen en alerta a las autoridades. En una ciudad acostumbrada al calor, los samarios saben convivir con las altas temperaturas. Pero los registros actuales están llevando esa resistencia al límite y obligando a las autoridades a prepararse para un escenario que podría convertirse en una emergencia sanitaria, ambiental y social si las condiciones continúan agravándose.

Esta decisión nos permite articular esfuerzos con organismos de socorro y empresas de servicios para actuar de manera inmediata frente a los efectos de esta variabilidad climática
— Darío Linero, jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo y Cambio Climático de Santa Marta
Estamos vendiendo casi el doble de limonadas y jugos que en meses anteriores. Hay gente que llega varias veces al día buscando algo frío porque el calor está insoportable
— Luis Hernández, comerciante de El Rodadero
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué una ciudad costera como Santa Marta, acostumbrada al calor, necesita declarar calamidad pública ahora?

Model

Porque esto no es simplemente calor. Es calor sin lluvia, sin alivio nocturno, sin los patrones que la ciudad ha aprendido a manejar. El Niño ha roto el equilibrio.

Inventor

¿Cuál es el verdadero peligro aquí? ¿Es la temperatura o es el agua?

Model

Es el agua. La temperatura es el síntoma visible, pero el agua es la crisis real. Si los ríos de la Sierra Nevada se secan, no hay solución rápida. Eso afecta a miles de familias.

Inventor

Los comerciantes están vendiendo más bebidas que nunca. ¿Eso no es una señal de que la gente se está adaptando?

Model

Se están adaptando a corto plazo, sí. Pero comprar limonada no resuelve la deshidratación severa en un adulto mayor, ni previene un golpe de calor. Es un parche, no una solución.

Inventor

¿Qué significa realmente la declaratoria de calamidad pública?

Model

Significa que el gobierno puede movilizar recursos de emergencia sin los trámites normales. Pueden actuar rápido. Pero también significa que reconocen que esto está fuera de control con los mecanismos ordinarios.

Inventor

¿Cuánto tiempo creen que durará esto?

Model

El Ideam dice que los próximos meses. Pero nadie sabe realmente. El cambio climático no sigue calendarios predecibles. Lo que sí saben es que tienen que prepararse para que empeore.

Inventor

¿Hay algo que la gente pueda hacer ahora?

Model

Hidratarse, proteger a los más vulnerables, usar el agua responsablemente. Pero honestamente, las acciones individuales tienen límites cuando el sistema de abastecimiento está en riesgo.

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