En los pasillos simbólicos de la diplomacia multilateral, un gesto físico habló más que muchas declaraciones formales: la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez atravesó el hemiciclo de la Asamblea General de la ONU para encontrarse con el presidente español Pedro Sánchez, recorriendo 75 pasos ante la mirada de 31 delegaciones. Lo que emergió no fue un acuerdo histórico, sino algo quizás más duradero: la reafirmación de que el diálogo, incluso en tiempos de tensión geopolítica, puede ser una elección deliberada y pública. España, en la figura de Sánchez, eligió mantener abiertos los canales
Sánchez garantiza a Delcy Rodríguez el compromiso de España con Venezuela
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