Ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Pedro Sánchez volvió a plantear una pregunta que lleva décadas sin respuesta: ¿cómo puede una institución que habla en nombre de toda la humanidad no haber tenido nunca a una mujer al frente? El presidente español argumentó que la próxima secretaria general debe ser latinoamericana, señalando un doble vacío —de género y de geografía— que considera una deuda pendiente desde la fundación misma de la ONU. Su llamado no nombra candidatas, sino que apunta a una contradicción estructural que, a su juicio, la organización ya no puede seguir aplazando.