En la ciudad vasca de San Sebastián, el cine volvió a congregar al mundo bajo la misma pantalla para celebrar su 74ª edición, un festival que esta vez cargaba con el peso dulce de los finales y la promesa de los comienzos. La película inaugural de Fatih Akin abrió una semana marcada por homenajes —a Werner Herzog, a Mike Leigh— y por la despedida de José Luis Rebordinos, quien durante años dio forma al alma del evento. Como ocurre con los grandes rituales humanos, el festival no solo proyectó películas: proyectó también el paso del tiempo y la continuidad de una conversación cultural que ningu