El fraude financiero crece exponencialmente y las redes sociales actúan como cómplices de estafadores sin cumplir labores preventivas ni reactivas adecuadas. La tecnología facilita el fraude pero también acerca la inversión a nuevos públicos; influencers incumplen marco regulatorio al recomendar inversiones sin asumir responsabilidades.
San Basilio (CNMV): «Las redes sociales no pueden ser cómplices de los estafadores»
Las redes sociales no pueden ser cómplices de los estafadores
¿Por qué dice que las redes sociales son cómplices de los estafadores? ¿No es un poco fuerte?
No es una acusación moral. Es que muchas plataformas no hacen ni lo mínimo: cuando se identifica una estafa, debería eliminarse. Pero no todas lo hacen. La CNMV ya tiene procesos sancionadores en marcha.
¿Cuántas estafas se han identificado? ¿Cuántas plataformas incumplen? Esos números no aparecen en la entrevista.
Entiendo. ¿Y los influencers? ¿Son todos irresponsables?
No. Muchos cumplen un papel positivo acercando la inversión a gente que nunca se habría acercado. El problema es que algunos recomiendan inversiones sin respetar el marco regulatorio, y eso es lo que se persigue.
Pero ¿cuántos influencers incumplen? ¿Hay cifras? La entrevista habla de "muchos", pero eso es vago.
¿Y la inteligencia artificial? ¿Es realmente el riesgo número uno?
Según San Basilio, sí. En todos los entornos internacionales ha pasado al primer lugar. Hay un riesgo inmediato en los mercados, especialmente con empresas de tecnología sistémicas en EE UU. Pero el riesgo estructural es la ciberseguridad.
¿Qué entornos internacionales? ¿El BCE? ¿El BIS? Eso importa para saber si es consenso real o una preocupación específica.
¿Se puede parar el fraude financiero?
No del todo. Pero sí limitarse. Necesita educación financiera en las escuelas, colaboración de plataformas, y trabajo con las fuerzas de seguridad.
Eso es lo ideal. Pero la realidad es que crece exponencialmente. ¿Qué está fallando en lo que ya se está haciendo?
El Pulso
- Carlos San Basilio lleva 20 meses como presidente de la CNMV
- El fraude financiero crece exponencialmente, facilitado por redes sociales y criptomonedas
- La IA y ciberseguridad son los riesgos prioritarios en todos los entornos internacionales
- La CNMV tiene procesos sancionadores en marcha contra plataformas que no eliminan estafas
El fraude financiero crece exponencialmente y las redes sociales actúan como cómplices de estafadores sin cumplir labores preventivas ni reactivas adecuadas. La tecnología facilita el fraude pero también acerca la inversión a nuevos públicos; influencers incumplen marco regulatorio al recomendar inversiones sin asumir responsabilidades.
Carlos San Basilio, presidente de la CNMV, denuncia el crecimiento exponencial del fraude financiero facilitado por redes sociales y criptomonedas, mientras advierte que la IA es el principal riesgo para los mercados.
Carlos San Basilio lleva veinte meses como presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la institución supervisora de los mercados españoles. Luguense de sesenta y un años, ha recorrido casi todas las alturas de la administración financiera: fue director general del Tesoro, pasó por el Frob, dirigió Cofides, trabajó en organismos europeos como el Mecanismo Europeo de Estabilidad y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, y también tuvo responsabilidades ejecutivas en el sector privado. Su llegada a la CNMV coincidió con la turbulencia de la oferta pública de adquisición del BBVA sobre el Banco Sabadell, un desembarco que marcó su primer año en el cargo.
En su primera entrevista desde que asumió la presidencia, San Basilio advierte sobre un fenómeno que lo preocupa profundamente: el fraude financiero está creciendo de manera exponencial. Las redes sociales, dice, se han convertido en cómplices involuntarias de los estafadores. No es que simplemente permitan que ocurran los fraudes; es que muchas plataformas no cumplen ni siquiera con labores básicas de prevención o reacción. Cuando se identifica una estafa, debería eliminarse de inmediato, pero no todas las redes lo hacen. La CNMV ya ha iniciado procesos sancionadores que están en vías judiciales. Los activos criptográficos, añade, son otro elemento que facilita estas prácticas ilícitas.
La tecnología presenta una paradoja incómoda. Por un lado, los influencers cumplen una función positiva al acercar la inversión a públicos nuevos que de otro modo nunca se habrían acercado a los mercados. Pero muchos de ellos operan fuera del marco regulatorio existente, aunque sea laxo. Cuando alguien recomienda una inversión en redes sociales, está asumiendo una responsabilidad que no es equivalente a recomendar un restaurante. La CNMV está persiguiendo a quienes no respetan estas normas, y lo seguirá haciendo.
Sobre las criptomonedas, San Basilio ofrece una lectura casi sociológica. El público más joven las ha adoptado porque se parecen al gaming, a las apuestas deportivas. Para quien invierte cantidades pequeñas, el riesgo parece abstracto. Pero cuando se trata del ahorro familiar, el impacto en el bienestar es real. Lo paradójico es que resulta más fácil comprar una criptomoneda que una acción. La CNMV insiste en que quien se acerque a estos activos entienda su volatilidad y carácter especulativo, muy distinto de los productos financieros tradicionales.
El fraude financiero clásico, aunque es más barato de ejecutar que nunca, no puede detenerse por completo, reconoce San Basilio. Pero sí puede limitarse. La CNMV trabaja directamente con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y necesita que las plataformas tecnológicas que facilitan muchos fraudes colaboren activamente. En el corto plazo, la tecnología no está ayudando. La verdadera herramienta es la educación: enseñar a las personas a distinguir qué información es creíble y cuál no. Algunos de estos fraudes son tan evidentes que una educación financiera básica incorporada al currículum escolar podría prevenirlos. Eso requeriría una medida sistémica que aún no existe.
Cuando se le pregunta sobre los riesgos más urgentes, San Basilio coloca la inteligencia artificial en el primer lugar. En todos los entornos internacionales, los riesgos relacionados con la tecnología y la IA han ascendido a la cúspide de las preocupaciones. Hay un riesgo coyuntural: algunas empresas de tecnología tienen una dimensión sistémica global, especialmente en Estados Unidos, y es previsible que en algún momento sufran una corrección potente. Pero el riesgo más estructural está en la ciberseguridad. Estamos entrando en un entorno donde será muy difícil garantizar el control de los riesgos, y eso exigirá costes significativos. En el camino, habrá sorpresas desagradables.
Sobre la gobernanza corporativa, San Basilio cree que la CNMV debe reforzar el papel de los consejeros independientes, protegiéndolos en la medida de lo posible. También hay que evitar una concentración excesiva de poder en manos de presidentes ejecutivos todopoderosos. Debe haber un equilibrio de fuerzas en los consejos de administración. Cada empresa tiene su propia casuística, pero hay áreas donde se debe seguir avanzando.
Mientras tanto, la CNMV está trabajando en varias salidas a Bolsa para finales de año. San Basilio también apoya la propuesta de una cuenta única de ahorro e inversión, que considera una iniciativa muy necesaria para movilizar el ahorro minorista hacia inversión productiva. El desarrollo de los mercados de valores es fundamental para la economía española, pero tiene asignaturas pendientes. La clave está en el diseño adecuado del producto: iniciativas sencillas, con pocas restricciones y con algún incentivo fiscal razonable, como las que funcionan mejor en otros mercados europeos.
Citas Notables
No puede ser que las redes sean cómplices de los estafadores. Deberían realizar una labor preventiva, pero cuando esto no sea posible, ser reactivas.— Carlos San Basilio, presidente de la CNMV
El fraude financiero es uno de los delitos que más rápido están creciendo. Las redes sociales o los activos cripto son elementos que facilitan el fraude financiero.— Carlos San Basilio