En un momento en que la inteligencia artificial redefine las jerarquías industriales del mundo, Samsung Electronics despliega una estrategia de múltiples frentes: evalúa corregir una anomalía histórica en la valoración de sus acciones preferentes, lidera una inversión de €3 mil millones en la francesa Mistral AI, y se alinea con un ambicioso plan estatal de semiconductores. Cada movimiento, tomado por separado, es significativo; juntos, revelan a una corporación que intenta no solo adaptarse al cambio tecnológico, sino dar forma a sus contornos.