En un momento en que la atención del consumidor se ha vuelto el recurso más escaso del mercado digital, Samsung eligió el miedo como puerta de entrada. Con «Mírame», una serie de terror rodada íntegramente con sus dispositivos Galaxy plegables, la compañía surcoreana no solo promociona un producto, sino que redefine la relación entre marca, narrativa y audiencia. Es un experimento que convierte la demostración técnica en experiencia emocional, borrando la frontera entre el anuncio y el arte.