Genes de esquizofrenia y trastorno bipolar se asocian levemente con creatividad, pero explican menos del 0,4% de diferencias individuales. La enfermedad mental grave reduce la producción artística, no la aumenta; el mito del genio atormentado es una selección sesgada de la historia.
Salud mental y creatividad comparten raíces genéticas, pero no determinan el genio
La enfermedad no es el motor de la creatividad
¿Entonces el estudio islandés no dice lo que creemos que dice?
No exactamente. Dice que hay genes compartidos, pero esos genes explican menos del 0,4% de por qué alguien es creativo. Es un hallazgo real, pero muy pequeño.
¿Y cómo medimos creatividad en ese estudio? ¿Solo por pertenecer a una sociedad artística?
Sí, eso es lo que Ramos señala: estar apuntado a una sociedad artística es un dato administrativo, no una medida de talento.
Pero entonces, ¿por qué los hermanos y padres sanos de personas con trastornos psiquiátricos sí están más presentes en profesiones creativas?
Porque heredan parte de esa predisposición genética sin heredar la enfermedad. Es como si tuvieran el rasgo sin la carga.
¿Y qué pasa con el TDAH? Porque ese sí parece estar asociado a creatividad.
Está asociado a generar ideas originales, pero la creatividad que importa requiere sostener, desarrollar y terminar esas ideas. Sin tratamiento, el TDAH puede ser un obstáculo.
¿Entonces tratar la enfermedad mental no mata la creatividad?
No hay datos que lo respalden. Lo que sí hay es que sin tratar, estos trastornos reducen la vida entre diez y veinte años.
¿Y eso es lo que más preocupa a Ramos? ¿Que la gente abandone el tratamiento por miedo?
Exactamente. El mito alimenta esa idea, y el costo es real.
Il Polso
- Genes de esquizofrenia y trastorno bipolar explican menos del 0,4% de diferencias en creatividad
- Estudio sueco de más de un millón de pacientes: personas con trastornos psiquiátricos no están más en profesiones creativas
- Trastornos sin tratar reducen esperanza de vida entre 10 y 20 años
Genes de esquizofrenia y trastorno bipolar se asocian levemente con creatividad, pero explican menos del 0,4% de diferencias individuales. La enfermedad mental grave reduce la producción artística, no la aumenta; el mito del genio atormentado es una selección sesgada de la historia.
Investigaciones demuestran que creatividad y trastornos mentales comparten origen genético común pero la relación es mínima y no determinante, contrario al mito popular del genio atormentado.
Existe una idea profundamente arraigada en nuestra cultura: que los grandes artistas sufren de problemas mentales, que el genio y la locura van de la mano. Es un relato que ha perdurado siglos, alimentado por biografías selectivas y por la fascinación que ejercen las vidas tormentosas. Pero la ciencia cuenta una historia más matizada y, en muchos sentidos, más esperanzadora.
Investigadores islandeses publicaron hace poco en Nature Neuroscience un hallazgo que parecería confirmar el mito: ciertos genes que aumentan el riesgo de esquizofrenia y trastorno bipolar también se asocian con una mayor creatividad. El descubrimiento fue sólido y se ha replicado en otros países. Pero aquí viene lo crucial: esa carga genética explicaba menos del 0,4% de las diferencias entre unas personas y otras. Josep Antoni Ramos Quiroga, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, lo expresa con claridad: si conoces el perfil genético de alguien, no puedes predecir absolutamente nada sobre si será pintor, músico o escritor. El gen no es el destino.
Lo que el estudio realmente demuestra es que creatividad y vulnerabilidad psiquiátrica comparten una raíz común. Ciertas variantes genéticas empujan simultáneamente hacia dos direcciones distintas: hacia rasgos que favorecen la creatividad —curiosidad, apertura mental, tolerancia a la ambigüedad, capacidad de conectar ideas distantes— y hacia una mayor vulnerabilidad a la enfermedad mental. No es que una cause la otra. Es que ambas beben de la misma fuente genética.
Pero hay un punto que Ramos subraya con insistencia: la enfermedad mental grave no hace a nadie más creativo. En pleno episodio psicótico, en una manía o en una depresión profunda, la producción artística no aumenta; se derrumba. Lo que las historias nos han contado durante siglos es una selección profundamente sesgada. Recordamos a Van Gogh, pero no a los miles de personas con su mismo diagnóstico que nunca pudieron pintar nada. Una carga genética moderada puede acompañarse de una forma de pensar más flexible y original. Pero cuando esa carga cruza cierto umbral y aparece la enfermedad, esas ventajas desaparecen. Lo que queda es sufrimiento y discapacidad.
Los datos suecos ofrecen una perspectiva aún más reveladora. Investigadores siguieron a más de un millón de pacientes y encontraron algo casi opuesto a lo esperado: salvo en el trastorno bipolar, las personas con trastornos psiquiátricos no estaban más presentes en profesiones creativas que el resto de la población. Quiénes sí lo estaban eran sus hermanos y sus padres sanos. Eso es lo que da sentido real a esta relación: una parte de esa herencia, sin llegar a producir la enfermedad, puede acompañarse de una manera de pensar más original. La enfermedad no es el motor de la creatividad. Es, en todo caso, el precio que paga una minoría dentro de esas familias.
Respecto al TDAH, Ramos hace una distinción importante porque es donde más se distorsiona el mensaje. Es verdad que se asocia a mayor facilidad para generar ideas originales. Pero la creatividad que deja huella no es solo tener ideas: es sostenerlas, desarrollarlas y terminarlas. Y ahí el TDAH sin tratar puede ser un obstáculo, no una ventaja.
El mito del genio atormentado tiene un costo clínico real y medible. Alimenta la idea de que tratarse apaga la creatividad, y eso lleva a personas a abandonar el tratamiento. No hay datos que respalden ese temor. Lo que sí hay son muchos datos sobre lo que ocurre cuando un trastorno bipolar o una esquizofrenia quedan sin tratar: una reducción de entre diez y veinte años en la esperanza de vida. El precio de mantener vivo un mito es, literalmente, años de vida.
Citazioni salienti
Si conoces el perfil genético de alguien, no puedes predecir absolutamente nada sobre si va a ser pintor, músico o escritor— Josep Antoni Ramos Quiroga, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental
En pleno episodio psicótico, en una manía o en una depresión profunda, la producción artística no aumenta, se derrumba— Josep Antoni Ramos Quiroga