¿Sabotaje a Nord Stream? UE investiga fugas mientras Rusia y EE.UU. se acusan mutuamente

Cuatro agujeros simultáneos sugería algo más deliberado
Las tuberías Nord Stream fueron diseñadas para resistir daño accidental, lo que hace que cuatro fugas simultáneas apunten hacia sabotaje intencional.
Mark

¿Por qué es tan importante determinar quién hizo esto? Son tuberías que ya no estaban funcionando.

Mimi

Porque el acto mismo es un mensaje. Si fue Rusia, está diciendo que puede destruir infraestructura occidental cuando quiera. Si fue Estados Unidos, está demostrando que puede cortar el suministro energético ruso sin disparar un arma. El sabotaje es comunicación política.

Mark

Pero Rusia invirtió 20 mil millones de euros en eso. ¿Por qué lo destruiría?

Mimi

Exactamente. Por eso muchos dudan de que Rusia lo hizo. Pero otros dicen que el mensaje vale más que el dinero perdido. Mostrar poder puede ser más importante que preservar activos.

Mark

¿Y si fue Estados Unidos? ¿Qué gana?

Mimi

Gas más caro beneficia a los productores estadounidenses, pero Biden tiene problemas de inflación en casa. Además, Europa ya compra la mayoría de su gas licuado a Estados Unidos. No necesitaban sabotaje para eso.

Mark

Entonces, ¿quién se beneficia realmente?

Mimi

Esa es la pregunta que nadie puede responder con certeza. Por eso la ONU convoca sesión extraordinaria. Porque en una guerra de energía, el beneficiario no siempre es obvio.

  • Cuatro fugas detectadas en Nord Stream 1 y 2 con burbujas de hasta 1 kilómetro de diámetro
  • Centros sísmicos registraron explosiones submarinas equivalentes a 500 kilos de dinamita
  • Rusia invirtió más de 20 mil millones de euros en los gasoductos
  • Ucrania acusa a Rusia; Moscú señala a Estados Unidos como responsable
  • Autoridades alemanas estiman daños irreversibles por corrosión marina

Detectadas cuatro fugas en gasoductos Nord Stream con burbujas de hasta 1 km de diámetro; centros sísmicos registraron explosiones previas equivalentes a 500 kg de dinamita. Ucrania y la UE acusan a Rusia de sabotaje para desestabilizar Europa; Moscú contraataca señalando a EE.UU. como beneficiario de interrumpir suministro energético ruso.

Cuatro fugas simultáneas en los gasoductos Nord Stream generan acusaciones cruzadas entre Rusia y Occidente sobre sabotaje, con evidencia de explosiones submarinas y daños irreversibles en infraestructura energética crítica.

El lunes pasado, algo sin precedentes ocurrió en las aguas del mar Báltico. Nord Stream AG, la empresa operadora de los gasoductos Nord Stream 1 y 2 que abastecen de gas ruso a gran parte de Europa, detectó una caída anormal de presión en sus tuberías. Poco después, las autoridades danesas confirmaron lo que se temía: una fuga importante brotaba desde Nord Stream 2. Suecia reportó dos fugas adicionales en Nord Stream 1 horas después. Cuando los investigadores continuaron su trabajo, hallaron una cuarta fuga cerca de las otras dos, esta vez afectando nuevamente a Nord Stream 2. En cuestión de horas, cuatro agujeros simultáneos en infraestructura energética crítica desataron una tormenta de acusaciones internacionales que aún no se resuelve.

Lo extraordinario del incidente radica en la robustez de estas tuberías. Los gasoductos Nord Stream fueron diseñados para resistir prácticamente cualquier daño accidental. Sumergidas entre 80 y 110 metros bajo el mar, están construidas con tubos de acero de entre 27 y 41 milímetros de espesor, revestidos internamente con una capa antifricción y protegidos por una cubierta anticorrosión de 4,2 milímetros. A esto se suma una tercera capa de hormigón de entre 60 y 110 milímetros. Estas capas múltiples reducen drásticamente la probabilidad de daño accidental por anclas o embarcaciones. Que cuatro fugas aparecieran simultáneamente en una sola noche sugería algo más deliberado.

Los indicios de sabotaje se acumularon rápidamente. Los centros sismológicos de Dinamarca y Suecia detectaron explosiones en el fondo marino momentos antes de que se reportaran las fugas. Dinamarca estimó que los agujeros eran considerablemente grandes basándose en las burbujas que provocaban en la superficie, algunas cubriendo hasta un kilómetro de diámetro. Autoridades alemanas, citadas por el diario Der Spiegel, calcularon que se requirieron explosivos equivalentes a 500 kilos de dinamita para causar ese nivel de daño. El miércoles, la Unión Europea concluyó oficialmente que se trataba de sabotaje, aunque se abstuvo de señalar responsables. Desde Kiev, sin embargo, no dudaron: Ucrania acusó directamente a Rusia.

Mykhaylo Podolyak, asesor presidencial ucraniano, calificó el incidente como un ataque terrorista planeado por Moscú para desestabilizar económicamente a Europa antes del invierno. La cadena estadounidense CNN reportó que oficiales de seguridad europeos habían observado naves rusas merodeando las zonas de fuga en los días previos. El gas ha sido un arma central en el conflicto desde la invasión rusa de Ucrania en febrero; Moscú ha amenazado repetidamente con cortar suministros si no se levantaban las sanciones. Sin embargo, la lógica de que Rusia saboteara sus propios gasoductos presenta un problema incómodo: Moscú ha invertido más de 20 mil millones de euros en esta infraestructura. Ambas líneas estaban deshabilitadas en el momento del incidente—Nord Stream 1 desde septiembre por supuestos mantenimientos retrasados según Moscú, y Nord Stream 2 nunca llegó a operar tras la negativa alemana de certificarlo mientras continuara la ofensiva.

Algunos analistas sugieren que Rusia pudo haber intentado demostrar su capacidad de dejar sin gas a Europa. El experto energético español Jorge Morales de Labra señaló que Moscú podría estar advirtiendo que tiene la capacidad de destruir nuevas rutas, en referencia al gasoducto Báltico inaugurado el martes que transporta gas desde Noruega hacia Polonia. El columnista de Bloomberg Javier Blas coincidió en que Putin estaría enviando un mensaje: que puede atacar cualquier infraestructura marina que desee. Desde el Kremlin, la respuesta fue inmediata y defensiva. El portavoz Dmitri Peskov calificó las acusaciones como "absurdas" y "tontas", argumentando que Rusia no tendría incentivo para destruir tuberías llenas de gas valioso.

Moscú pivotó rápidamente hacia su propia teoría: Estados Unidos. El Kremlin aseguró que las zonas de las fugas están bajo control total de agencias de inteligencia estadounidenses. La portavoz de Cancillería rusa, Maria Zakharova, argumentó que si los gasoductos dejan de funcionar, Europa dependerá del gas transportado por barcos desde Norteamérica, beneficiando directamente a Washington. Morales de Labra reconoció que Estados Unidos sería el principal beneficiario de una interrupción del suministro ruso, aunque aclaró que Washington ya es el principal proveedor de gas licuado a Europa y probablemente no aumentaría sus exportaciones. Además, la subida de precios del gas no beneficiaría al gobierno de Biden, que enfrenta una crisis inflacionaria doméstica. Desde la Casa Blanca, una portavoz del Consejo de Seguridad Nacional rechazó la acusación como "ridícula", recordando el historial ruso de desinformación.

Mientras tanto, las consecuencias físicas se vuelven irreversibles. Autoridades alemanas advierten que el agua marina que se infiltra en las tuberías dañadas causará corrosión que imposibilitará cualquier reparación futura. La infraestructura de 20 mil millones de euros está comprometida. El Consejo de Seguridad de la ONU anunció una sesión extraordinaria para este viernes a petición de Rusia, donde el debate sobre quién está detrás de los sabotajes probablemente se intensifique sin que exista consenso sobre la verdad.

La fuga de gas de Nord Stream 1 no es más que un ataque terrorista planeado por Rusia y un acto de agresión hacia la UE
— Mykhaylo Podolyak, asesor presidencial de Ucrania
Esto era bastante predecible, era predeciblemente tonto y absurdo adelantar esas versiones
— Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin
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