Después de siete meses de silencio, Ryan García volvió al cuadrilátero de Las Vegas para recordarle al mundo que la velocidad y el poder no se oxidan con el tiempo. Ante Conor Benn, en el T-Mobile Arena, el campeón welter del CMB no necesitó más que dos rounds para imponer su voluntad con un derechazo que selló el combate por nocaut técnico. En el boxeo moderno, donde la popularidad y el rendimiento deben caminar juntos, García demostró que sigue siendo dueño de ambos.