En La Rioja, donde el vino no es industria sino memoria viva, el sumiller Carlos Echapresto traza una ruta por seis bodegas que encarnan siglos de cultura vinícola. Desde los calados oscuros de Haro hasta las instalaciones geotérmicas de Beronia, este recorrido invita a comprender cómo una región aprende a honrar su pasado sin renunciar al futuro. El enoturismo, en manos de quienes crecieron entre viñedos, se convierte en un acto de transmisión cultural tanto como en una experiencia sensorial.