Una de las arterias más estratégicas de la región andina argentina se prepara para salir de años de deterioro acumulado. La nueva concesionaria de la Ruta 7 ha trazado un plan en dos fases que comenzará entre octubre y noviembre, apostando primero por la seguridad inmediata del conductor y luego por la transformación estructural de la vía. En el fondo, lo que se debate es si la infraestructura pública puede recuperar la confianza de quienes la transitan cada día.