El sistema de seguridad automático detecta esto y detiene el lanzamiento antes de que algo explote
Dos veces en dos días, el cohete ruso Angará-A5 permaneció inmóvil en su rampa en el cosmódromo Vostochni: la misma falla técnica en el sistema de presurización del oxidante frustró lo que debía ser un hito histórico para el programa espacial ruso. En un momento en que Rusia busca afirmar su soberanía espacial con instalaciones propias y tecnología nueva, estos tropiezos consecutivos revelan que el camino hacia el futuro raramente es tan limpio como los planos que lo diseñan.
- Por segunda jornada consecutiva, la cuenta regresiva del Angará-A5 fue abortada en el último instante por el mismo defecto en el sistema de presurización del tanque de oxidante.
- La repetición idéntica del fallo —también presente semanas antes en el lanzamiento de la Soyuz MS-25— insinúa una vulnerabilidad sistémica más profunda que un simple accidente aislado.
- Roscosmos anunció que pospondrá el siguiente intento al menos un día, mientras los ingenieros buscan explicar por qué la avería se reproduce sin solución aparente.
- Los plazos para completar las pruebas de ambas versiones del cohete antes de 2025 se vuelven cada vez más inciertos, poniendo presión sobre un programa que ya carga con décadas de expectativas.
El miércoles por la mañana, con el reloj marcando las 12.00 hora local en el cosmódromo Vostochni, Rusia canceló por segunda vez consecutiva el lanzamiento del cohete pesado Angará-A5. El locutor de Roscosmos anunció la orden de abortar durante los últimos instantes de la cuenta regresiva: el sistema automático de seguridad había detectado, de nuevo, una falla en la presurización del tanque de oxidante del bloque central. Era exactamente lo que había ocurrido el martes.
Este lanzamiento tenía un peso simbólico considerable. Era la primera vez que el Angará-A5 intentaba despegar desde Vostochni; sus tres pruebas anteriores se habían realizado desde Plesetsk, en el norte europeo de Rusia. A bordo viajaba el módulo propulsor Orión como carga de prueba, que debía desacoplarse doce minutos después del despegue. Nada de eso sucedió.
El Angará fue concebido para reemplazar al veterano cohete Protón, en servicio desde los años sesenta, y representa la apuesta rusa por una familia de lanzadores modernos con propulsores de oxígeno-keroseno capaces de transportar entre 3,5 y 38 toneladas. Desde Plesetsk, los seis lanzamientos anteriores de la familia Angará habían sido exitosos, lo que hacía estos dos fracasos consecutivos especialmente llamativos.
Lo que agravaba la situación era que el mismo tipo de falla había aparecido semanas antes, el 21 de marzo, durante el aplazamiento de la Soyuz MS-25. Esa misión finalmente despegó dos días después desde Baikonur, el cosmódromo que Rusia arrienda a Kazajistán por 115 millones de dólares anuales. La coincidencia técnica entre ambos incidentes sugería algo más que mala suerte.
Roscosmos anunció que pospondría el siguiente intento al menos un día más mientras los ingenieros buscaban respuestas. Los constructores del Angará habían prometido concluir las pruebas de ambas versiones del cohete en 2025, pero esos plazos comenzaban a verse más frágiles. Por ahora, el Angará-A5 seguía en la rampa, esperando.
El miércoles por la mañana, con los sistemas listos y el reloj marcando las 12.00 hora local, Rusia canceló nuevamente el lanzamiento del Angará-A5 desde el cosmódromo Vostochni, en el Lejano Oriente. Era el segundo fracaso consecutivo. El locutor de Roscosmos, la agencia espacial rusa, anunció durante los últimos momentos de la cuenta regresiva que se había dado la orden de abortar el despegue. El cohete pesado permanecería en la rampa 1A, inmóvil, mientras los equipos intentaban determinar qué había salido mal.
El martes había ocurrido exactamente lo mismo. El sistema de seguridad automático del cohete había detectado una falla en la presurización del tanque de oxidante del bloque central, según explicó Yuri Borísov, jefe de Roscosmos. Era un problema técnico grave, el tipo de cosa que no se puede ignorar ni improvisar. Los ingenieros no sabían aún por qué el miércoles volvía a presentarse la misma avería, pero la agencia anunció que pospondría el siguiente intento al menos un día más.
Este lanzamiento representaba un hito importante para el programa espacial ruso. Era la primera vez que el Angará-A5, la versión de carga pesada de la nueva familia de cohetes Angará, despegaba desde Vostochni. Los tres intentos anteriores se habían realizado desde Plesetsk, en el norte europeo de Rusia. El módulo propulsor Orión, que viajaba como carga de prueba, debería haberse desacoplado del tercer escalón del cohete doce minutos después del despegue. Nada de eso sucedería ese día.
El Angará representa el futuro de los lanzamientos espaciales rusos. Fue diseñado para reemplazar al Protón, un cohete que lleva en servicio desde mediados de los años sesenta y que fue modernizado en 2001. La familia Angará utiliza propulsores de oxígeno-keroseno e incluye varias configuraciones capaces de transportar cargas desde 3.5 toneladas hasta 38 toneladas. En la última década, desde Plesetsk se han lanzado seis cohetes Angará: tres versiones ligeras y tres pesadas. Todos ellos tuvieron éxito. Estos dos fracasos consecutivos eran inusuales.
Vostochni, el nuevo cosmódromo donde ahora se intenta operar el Angará, ha sido desarrollado como la instalación preferida para estos lanzamientos. Pero la construcción se ha prolongado más de lo previsto y hasta ahora ha tenido un uso limitado. Rusia depende principalmente de Baikonur, el cosmódromo que alquila a Kazajstán por 115 millones de dólares anuales bajo un acuerdo que se extiende hasta 2050. Después de la desintegración de la Unión Soviética en 1991, Rusia no tuvo más remedio que arrendar la instalación kazaja, que se convirtió en el centro neurálgico de sus operaciones espaciales.
Este no era el primer tropiezo reciente en el programa espacial ruso. El 21 de marzo, Rusia había aplazado el lanzamiento de la Soyuz MS-25 con tres tripulantes a bordo. La causa fue idéntica: un fallo en el sistema de presurización del tanque de oxidante. Ese lanzamiento finalmente se produjo dos días después desde Baikonur. La repetición del mismo problema técnico en dos misiones diferentes sugería algo más profundo que una simple mala suerte.
Los constructores del Angará habían pronosticado que las pruebas de ambas versiones del cohete, tanto las ligeras como las pesadas, concluirían en 2025. Esos plazos ahora parecían más inciertos. Roscosmos tendría que investigar a fondo qué estaba causando estas fallas de presurización antes de intentar nuevamente. El siguiente despegue no sería inmediato. Por ahora, el Angará-A5 seguiría esperando en la rampa, mientras los ingenieros buscaban respuestas en los sistemas que se suponía debían llevar a Rusia hacia el futuro del espacio.
Citações Notáveis
Se dio la orden de cancelar el lanzamiento— Locutor de Roscosmos durante la maniobra del miércoles
Un fallo en el sistema de presurización del tanque de oxidante del bloque central del cohete— Yuri Borísov, jefe de Roscosmos, explicando la causa del fracaso del martes
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué es importante que este cohete despegue desde Vostochni y no desde Plesetsk?
Porque Rusia está intentando reducir su dependencia de Baikonur, que está en Kazajstán. Vostochni es territorio ruso, completamente bajo su control. Es una cuestión de soberanía y seguridad estratégica.
Pero Plesetsk ya funciona. ¿Por qué no simplemente seguir usando lo que ya existe?
Porque Plesetsk está en el noroeste europeo de Rusia, lejos de todo. Vostochni está en el Lejano Oriente, más cerca de Asia Pacífico. Además, Rusia quiere demostrar que puede operar un cosmódromo completamente nuevo y moderno.
¿Qué significa exactamente que falle el sistema de presurización del tanque de oxidante?
Es el sistema que mantiene la presión correcta en el tanque que contiene el oxidante, el componente que permite que el combustible se queme. Si la presión es incorrecta, todo el cohete está en riesgo. El sistema de seguridad automático detecta esto y detiene el lanzamiento antes de que algo explote.
¿Es raro que esto suceda dos veces seguidas?
Muy raro. Sugiere que hay un problema sistemático, no solo un accidente aislado. Podría ser un defecto en el diseño, en la fabricación, o en cómo se está preparando el cohete para el lanzamiento.
¿Qué pasa ahora con el programa espacial ruso?
Tienen que investigar, encontrar la causa raíz y solucionarla. Mientras tanto, los plazos para completar las pruebas en 2025 están en riesgo. Y la confianza en el programa se ve afectada cada vez que algo falla.