Rusia lanzó más de 70 misiles balísticos y 450 drones contra Ucrania, rompiendo el acuerdo de tregua que Trump aseguró haber negociado con Putin para una semana. En Kiev, 1.170 edificios de viviendas carecen de calefacción tras el ataque; también se reportan daños en guarderías y edificios residenciales en múltiples regiones ucranianas.
Rusia rompe la tregua con Trump y reanuda bombardeos energéticos en Ucrania bajo temperaturas de -20°C
Sin presión sobre Rusia, esta guerra no tendrá fin
¿Por qué Rusia elegiría romper una tregua apenas días después de acordarla? ¿Qué gana con eso?
El timing es lo que importa aquí. Estamos en pleno invierno, temperaturas de veinte grados bajo cero. Rusia sabe que atacar la infraestructura energética en estas condiciones causa el máximo sufrimiento. No es solo destruir capacidad militar; es congelar a civiles en sus casas. Es psicológico.
¿Y Trump? ¿Cómo se explica que haya anunciado una tregua que no existía realmente?
Trump creía que tenía un acuerdo. Pero el Kremlin nunca confirmó una semana completa, solo hasta el domingo. Hay una brecha entre lo que Trump pensaba que había logrado y lo que Putin realmente prometió. Y Trump subestimó cuánto odio hay entre Zelenski y Putin.
¿Qué significa eso para las negociaciones de Abu Dabi?
Significa que Zelenski llega a esa mesa sabiendo que los acuerdos verbales no valen nada. Necesita garantías reales, presión militar sobre Rusia, no solo palabras diplomáticas. Sin eso, cualquier tregua será tan frágil como esta.
¿Cuál es el costo humano real de esto?
Mil ciento setenta edificios sin calefacción en Kiev. Cincuenta localidades sin electricidad. Nueve heridos confirmados, pero el verdadero daño es el que no se cuenta: los niños y ancianos en apartamentos congelados, la gente que muere de hipotermia en silencio.
¿Esto cambia algo en la estrategia ucraniana?
Zelenski está siendo muy claro: sin presión constante sobre Rusia, esto no termina. Necesita armas, sistemas de defensa aérea, aliados que entiendan que la diplomacia sin músculo es teatro.
Der Puls
- Rusia lanzó más de 70 misiles balísticos y 450 drones contra Ucrania
- 1.170 edificios sin calefacción en Kiev con temperaturas de -20°C
- La tregua acordada con Trump duró solo hasta el domingo, no una semana completa
- 9 personas heridas; 50 localidades sin electricidad en Vinítsia
Rusia lanzó más de 70 misiles balísticos y 450 drones contra Ucrania, rompiendo el acuerdo de tregua que Trump aseguró haber negociado con Putin para una semana. En Kiev, 1.170 edificios de viviendas carecen de calefacción tras el ataque; también se reportan daños en guarderías y edificios residenciales en múltiples regiones ucranianas.
Rusia ha reanudado masivos ataques contra instalaciones energéticas ucranianas apenas días después de acordar una tregua temporal con Trump, dejando más de 1.000 edificios sin calefacción en Kiev con temperaturas de -20°C.
A las primeras horas de la mañana en Kiev, cuando el termómetro marcaba veinte grados bajo cero, más de mil edificios de viviendas quedaron sin calefacción. El ataque ruso había llegado apenas días después de que Donald Trump anunciara públicamente que había logrado convencer a Vladímir Putin de detener los bombardeos contra las instalaciones energéticas ucranianas durante una semana. Esa promesa, hecha con confianza desde el Despacho Oval, se evaporó en el humo de los misiles.
Rusia lanzó más de setenta misiles balísticos combinados con otros proyectiles, acompañados de cuatrocientos cincuenta drones, contra objetivos repartidos por todo el territorio ucraniano. Los ataques golpearon las regiones de Sumy, Járkov, Dnipro, Odesa y Vinítsia, además de la capital. Las defensas aéreas ucranianas consiguieron derribar treinta y ocho de los setenta y dos misiles lanzados y neutralizaron cuatrocientos doce drones, pero el daño ya estaba hecho. En Kiev, los bombardeos provocaron incendios en edificios de gran altura, destruyeron infraestructura crítica y dañaron una guardería. Al menos nueve personas resultaron heridas.
El alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, informó que en los distritos de Dárnitsia y Dniprovski la situación era particularmente grave. Un total de mil ciento setenta edificios de varias plantas se quedaron sin suministro de calefacción en medio del invierno más crudo. En la región de Vinítsia, el ataque dejó sin electricidad a cincuenta localidades. La infraestructura energética de Járkov, en el noreste, también fue golpeada nuevamente. Lo que había sido presentado como un acuerdo diplomático se reveló como una tregua frágil que apenas había durado unos días.
Trump había afirmado el jueves pasado que Putin se había comprometido a una semana de paz. El Kremlin, sin embargo, corrigió rápidamente esa versión: la tregua duraba solo hasta el domingo. El presidente estadounidense, en una entrevista posterior, reconoció que había subestimado la profundidad del conflicto. "Pensé que mi relación con Putin nos facilitaría mucho las cosas", dijo. "Pero hay un odio tremendo entre Zelenski y Putin. Es una pena, pero ha tardado más de lo que pensábamos". Había prometido terminar la guerra en veinticuatro horas durante su campaña. Ahora admitía que la hostilidad entre los líderes ucranianos y rusos era un obstáculo que no había previsto.
Volodímir Zelenski respondió con un mensaje que iba más allá de la frustración inmediata. Para Rusia, escribió, era más importante aprovechar los días más fríos del invierno para aterrorizar a la población civil que avanzar en negociaciones diplomáticas. Pidió que sus aliados occidentales intensificaran la presión sobre Moscú, no que la relajaran. Sin presión constante, argumentó, la guerra no tendría fin. En este momento, Moscú estaba eligiendo el terror y la escalada. Necesitaba sistemas de defensa aérea más potentes, misiles para proteger a su población, y socios que entendieran que la diplomacia sin respaldo militar era inútil frente a una Rusia decidida a continuar la guerra.
La ronda de negociaciones trilaterales estaba programada para el miércoles y jueves en Abu Dabi. Trump había predicho "buenas noticias" de esas conversaciones. Pero mientras hablaba de optimismo diplomático, cientos de miles de ucranianos se enfrentaban a noches sin calefacción, con temperaturas que podían ser letales, especialmente para los niños y los ancianos. El ataque había sido un recordatorio brutal de que los acuerdos verbales y las promesas presidenciales no significaban nada si la otra parte decidía romperlos. La guerra continuaba, el invierno era implacable, y la población civil pagaba el precio.
Bemerkenswerte Zitate
Pensé que mi relación con Putin nos facilitaría mucho las cosas. Pero hay un odio tremendo entre Zelenski y Putin— Donald Trump
Para Rusia es más importante aprovechar los días más fríos del invierno para aterrorizar a la población que recurrir a la diplomacia— Volodímir Zelenski