En el otoño de 2026, Moscú ordenó el cierre del consulado alemán en San Petersburgo y todas las sedes del Instituto Goethe en suelo ruso, una decisión que convierte la cultura y la diplomacia en moneda de represalia. El detonante fue el llamado 'caso Leipzig', que el canciller Lavrov elevó a la categoría de 'guerra real' contra los aliados de Ucrania, revelando que para el Kremlin ningún frente —ni el militar, ni el diplomático, ni el cultural— permanece ajeno al conflicto. En la larga historia de las relaciones entre Rusia y Europa, este momento señala el punto en que los puentes del entendim