Rusia lanza ataque masivo contra Kiev: al menos ocho muertos y 16 heridos

Al menos ocho personas murieron y 16 resultaron heridas en el ataque, incluyendo cinco trabajadores sanitarios, con un trabajador de salud en estado grave.
Se necesita la paz, y esto es exactamente lo que Rusia debe comprender
Zelensky habla de la necesidad de negociación mientras Ucrania intensifica sus ataques contra infraestructura rusa.

En la madrugada del jueves, Rusia descargó sobre Kiev una oleada de misiles balísticos y drones que dejó ocho muertos y dieciséis heridos, entre ellos cinco trabajadores de salud. Zelensky, que había advertido el golpe desde Dublín horas antes, acortó su visita a Irlanda y regresó a su país, mientras Ucrania respondía con ataques de largo alcance contra refinerías y fábricas de misiles en territorio ruso. Cuatro años después del inicio de la invasión, la guerra sigue dibujando su ciclo de destrucción mutua, con millones de bajas y ningún horizonte de paz a la vista.

  • Rusia lanzó más de una docena de detonaciones sobre el centro y el este de Kiev en la madrugada del jueves, destruyendo un edificio residencial y dañando un centro médico.
  • Ocho personas murieron y dieciséis resultaron heridas, incluyendo cinco trabajadores sanitarios, uno de ellos en estado grave.
  • Zelensky anticipó el ataque públicamente desde Dublín, interrumpió su visita a Irlanda y regresó a Ucrania antes del bombardeo.
  • Ucrania respondió con ataques de largo alcance: golpeó por segunda vez en una semana la refinería de Ufa, en Bashkiria, y una fábrica de componentes para misiles en Penza.
  • La campaña ucraniana contra la infraestructura energética rusa está generando escasez visible de combustible en Rusia, con colas en gasolineras reconocidas por el propio Putin.

Volodimir Zelensky estaba en Dublín cuando supo que el ataque se aproximaba. Horas antes del amanecer del jueves, el presidente ucraniano advirtió públicamente que el Kremlin preparaba un bombardeo masivo. Sin esperar a concluir su visita a Irlanda, cortó compromisos, subió al avión y regresó a casa.

A las primeras luces, Rusia lanzó una oleada de misiles balísticos y drones sobre Kiev. Más de una docena de detonaciones sacudieron el centro y el este de la ciudad mientras residentes corrían hacia las estaciones de metro habilitadas como refugios antiaéreos. Un periodista de AFP presenció la primera explosión en el corazón de la capital, seguida de una columna de humo y fuego. Unos cincuenta minutos después, otra detonación lanzó escombros al aire.

El alcalde Vitali Klitschko reportó incendios y un edificio residencial destruido. El jefe de la administración militar de Kiev actualizó los números en Telegram: en total, ocho personas muertas y dieciséis heridas. Cinco de los heridos eran trabajadores de salud del distrito de Shevchenkivskyi; un centro médico resultó dañado.

Tras el ataque, Zelensky habló también de lo que Ucrania estaba haciendo en respuesta. El miércoles había reportado un nuevo bombardeo a la refinería de Ufa, en Bashkiria, a más de mil trescientos kilómetros del frente, y un ataque a una fábrica de componentes para misiles en la región de Penza. Era la segunda vez en una semana que la refinería de Ufa, una de las principales productoras de lubricantes de Rusia, recibía golpes ucranianos.

Esta campaña de largo alcance se ha convertido en una de las operaciones más exitosas del ejército ucraniano desde el inicio de la invasión hace más de cuatro años. Zelensky la llamó sus "sanciones ucranianas de largo alcance", pero también insistió en la necesidad de paz: "Rusia debe poner fin a su guerra", afirmó. Mientras tanto, un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales documentó más de dos millones de bajas militares en total, y los esfuerzos de Washington para mediar un cese del conflicto no han prosperado. En Rusia, la escasez de combustible provocada por los ataques ucranianos ya genera colas en las gasolineras, una realidad que el propio Putin se vio obligado a reconocer públicamente.

Volodimir Zelensky estaba en Dublín cuando supo que venía. Horas antes del amanecer del jueves, el presidente ucraniano había advertido públicamente que el Kremlin preparaba un bombardeo masivo. No esperó a que terminara su visita a Irlanda. Cortó los compromisos, subió al avión y regresó a casa.

A las primeras luces, Rusia lanzó una oleada de misiles balísticos y drones sobre Kiev. La capital se despertó con explosiones. Más de una docena de detonaciones sacudieron el centro y el este de la ciudad mientras residentes —algunos cargando niños, otros con mascotas— corrían hacia las estaciones de metro que funcionan como refugios antiaéreos. Un periodista de la agencia AFP presenció la primera explosión en el corazón de la ciudad, seguida de una columna de humo y fuego que atrajo a bomberos y ambulancias. Unos cincuenta minutos después, otra detonación cercana lanzó escombros al aire.

El alcalde Vitali Klitschko reportó incendios, un edificio residencial destruido y varios heridos, entre ellos un trabajador sanitario en estado grave. Tymur Tkachenko, jefe de la administración militar de Kiev, actualizó los números a través de Telegram: dieciséis heridos y dos muertos en el primer reporte. Luego sumó seis víctimas fatales más. En total, ocho personas muertas. Cinco de los heridos eran trabajadores de salud del distrito de Shevchenkivskyi. Un centro médico resultó dañado.

Zelensky había sido claro en su advertencia desde Dublín: Putin llevaba tiempo preparando esto. En una conferencia de prensa, instó a la población a refugiarse y a seguir las alertas antiaéreas. Después del ataque, el presidente ucraniano volvió a hablar, pero esta vez sobre lo que Ucrania estaba haciendo en respuesta. El miércoles por la mañana había reportado un nuevo ataque a la refinería de petróleo de Ufa, en la región de Bashkiria, a más de mil trescientos kilómetros de las posiciones ucranianas más cercanas. Era la segunda vez en una semana que esa instalación, una de las principales productoras de lubricantes de Rusia, recibía bombardeos ucranianos. También reportó un ataque a una fábrica de componentes para misiles en la región de Penza, a unos seiscientos kilómetros del frente.

Esta campaña de ataques de largo alcance contra la infraestructura energética y militar rusa se ha convertido en una de las operaciones más exitosas del ejército ucraniano desde que comenzó la invasión hace más de cuatro años. Zelensky lo subrayó en redes sociales: cada día su plan de "sanciones ucranianas de largo alcance" se implementaba. Agradeció a cada soldado que aseguraba esa precisión de largo alcance. Pero también habló de paz. "Se necesita la paz, y esto es exactamente lo que el liderazgo de Rusia debe comprender. Rusia debe poner fin a su guerra", afirmó.

La invasión ha dejado un saldo devastador. Un estudio publicado el miércoles por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Estados Unidos, documentó más de dos millones de bajas militares en total, con las fuerzas rusas absorbiendo la mayor parte de las pérdidas. Mientras tanto, Moscú reporta haber interceptado cientos de drones ucranianos en los últimos días. Los esfuerzos de Washington para mediar un cese del conflicto no han prosperado.

En Rusia, la campaña ucraniana de ataques contra la industria petrolera está teniendo consecuencias visibles. La crisis de combustible ha comenzado a impactar la vida cotidiana de la población, a pesar de que Rusia es uno de los mayores productores de energía del mundo. El presidente Putin reconoció públicamente la gravedad: persisten problemas para automovilistas y empresas, hay colas en las gasolineras y encontrar el octanaje adecuado no siempre es fácil. Aseguró que la escasez no es crítica y que es temporal. Pero el daño a la infraestructura energética rusa sigue acumulándose.

Putin lleva tiempo preparando este ataque masivo contra Ucrania
— Volodimir Zelensky, presidente de Ucrania
Persisten los problemas tanto para los automovilistas como para las empresas, todavía hay colas en las gasolineras
— Vladímir Putin, presidente de Rusia
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

Zelensky estaba en Irlanda cuando supo del ataque. ¿Cómo se entera un presidente de algo así?

Model

Probablemente sus servicios de inteligencia le avisan. Pero lo notable es que no esperó confirmación. Cortó su visita y se fue. Eso dice algo sobre cuánta confianza tiene en sus advertencias.

Inventor

¿Y por qué Zelensky advierte públicamente horas antes? ¿No le da ventaja a Rusia?

Model

Tal vez. Pero también sirve para algo: le dice a su gente que busque refugio. Si callas la advertencia, la gente muere en las calles. Es un cálculo difícil.

Inventor

Los números son confusos en el reporte. Primero dos muertos, luego ocho. ¿Qué pasó?

Model

Los reportes iniciales siempre son incompletos. Tkachenko actualizaba a medida que encontraban más cuerpos, más heridos. En caos como ese, la verdad llega en capas.

Inventor

Pero lo que me sorprende es que Ucrania está atacando refinerías a mil trescientos kilómetros de distancia. ¿Cómo es posible?

Model

Drones de largo alcance. Y lo interesante es que Zelensky lo celebra públicamente. No lo oculta. Lo llama una de sus campañas más exitosas. Eso es una declaración de capacidad.

Inventor

¿Y funciona? ¿Está realmente dañando la economía rusa?

Model

Putin mismo lo admitió. Hay colas en las gasolineras. La gente no encuentra combustible. Eso es real. Pero Putin dice que es temporal. Probablemente ambos tienen razón: es un problema grave, pero Rusia tiene recursos para aguantarlo.

Inventor

Entonces, ¿quién está ganando?

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Depende de cómo midas. Rusia sigue bombardeando civiles. Ucrania sigue golpeando infraestructura. Ambos dicen que el otro debe rendirse. Nadie se rinde. Eso es lo que significa cuatro años de guerra.

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