En la oscuridad de un lunes de guerra, Rusia descargó sobre Ucrania una de sus ofensivas aéreas más devastadoras: setenta y tres misiles y más de seiscientos cincuenta drones que convirtieron el cielo en amenaza y los edificios en escombros. Al menos trece vidas se apagaron, entre ellas la de un niño en Dnipró, mientras los rescatistas cavaban entre ruinas bajo el riesgo de un segundo impacto. Este ataque no es solo una cifra militar; es el anuncio de que el conflicto ha cruzado un umbral hacia una destrucción mutua más profunda y sostenida.
Rusia lanza uno de sus mayores ataques a Ucrania con 73 misiles y 656 drones
La guerra ha entrado en una fase de mutua destrucción de infraestructura
¿Por qué Rusia lanzó un ataque de esta magnitud precisamente ahora?
Putin lo vinculó directamente al ataque ucraniano contra la residencia estudiantil en Lugansk hace diez días. Dijo que eso marcaba una nueva fase cualitativa de la guerra. Pero también es cierto que Moscú había anunciado a finales de mayo que vendría una campaña de ataques a centros de decisión. Esto no fue improvisado.
¿Qué tan efectivo fue el ataque?
Eso depende de cómo lo mires. Rusia dice que todos sus objetivos fueron alcanzados. Pero Ucrania interceptó más del ochenta por ciento de los misiles y drones. Los que pasaron causaron daño real —trece muertos, decenas heridos— pero no fue una victoria abrumadora.
¿Hay algo que sugiera que esto va a empeorar?
Sí. Rusia está atacando ahora infraestructura civil y centros de decisión, no solo posiciones militares. Y advirtió a extranjeros que se vayan de Kiev. Eso suena a preparación para algo más grande.
¿Y Ucrania qué está haciendo?
Golpeando refinerías rusas. Causando problemas de combustible en el sur ruso y en Crimea. Es una guerra de desgaste ahora, no de territorio.
¿Cuál es el riesgo real para los civiles?
Que esto se normalice. Que ataques de esta escala se conviertan en rutina. Un niño murió en Dnipró. Un rescatista murió intentando ayudar. Eso es lo que pasa cuando la infraestructura crítica se convierte en objetivo.
El Pulso
- Rusia lanzó una de sus mayores ofensivas de la guerra con 73 misiles —incluyendo hipersónicos y balísticos— y 656 drones dirigidos a Kiev y seis regiones más.
- Al menos 13 personas murieron, entre ellas un niño en Dnipró, y un rescatista fue abatido por un segundo ataque mientras intentaba salvar a los atrapados entre escombros.
- Las defensas ucranianas interceptaron 40 misiles y 602 drones, pero los proyectiles que atravesaron el escudo impactaron en 38 localizaciones distintas, dejando decenas de heridos.
- Putin declaró que la guerra ha entrado en una nueva fase cualitativa y Moscú instó a ciudadanos extranjeros y diplomáticos a abandonar Kiev de inmediato.
- Ucrania respondió atacando la refinería Ilsk en la región rusa de Krasnodar, profundizando una guerra de destrucción de infraestructura crítica en ambos lados del frente.
En la oscuridad de un lunes de guerra, Rusia descargó sobre Ucrania una de sus ofensivas aéreas más devastadoras: setenta y tres misiles y más de seiscientos cincuenta drones que convirtieron el cielo en amenaza y los edificios en escombros. Al menos trece vidas se apagaron, entre ellas la de un niño en Dnipró, mientras los rescatistas cavaban entre ruinas bajo el riesgo de un segundo impacto. Este ataque no es solo una cifra militar; es el anuncio de que el conflicto ha cruzado un umbral hacia una destrucción mutua más profunda y sostenida.
La noche del lunes, Rusia desató una ofensiva aérea de proporciones históricas sobre Ucrania: setenta y tres misiles de distintos tipos y seiscientos cincuenta y seis drones de largo alcance cruzaron el cielo hacia Kiev, Zaporiyia, Járkov, Dnipropetrovsk, Poltava, Jmelnitski y Sumi. Al amanecer, al menos trece personas habían muerto y los equipos de rescate excavaban entre edificios derrumbados buscando sobrevivientes.
Dnipró fue la ciudad más golpeada: nueve muertos, incluido un niño hallado entre los restos de un edificio destruido. En Kiev cayeron cuatro personas más. La tragedia se agravó cuando un segundo ataque golpeó la zona mientras los rescatistas trabajaban, matando a uno de ellos. El gobernador regional confirmó treinta y seis heridos solo en Dnipropetrovsk.
Moscú describió el bombardeo como respuesta a lo que calificó de ataques terroristas del régimen ucraniano, afirmando que todos sus objetivos fueron alcanzados con armamento de precisión. La Fuerza Aérea ucraniana, por su parte, reportó haber interceptado cuarenta misiles y seiscientos dos drones, aunque los que lograron penetrar las defensas impactaron en treinta y ocho localizaciones distintas.
El ataque se enmarca en lo que Putin describió como una nueva fase cualitativa de la guerra, desencadenada tras el bombardeo ucraniano a una residencia estudiantil en Lugansk el veintidós de mayo. Rusia instó a ciudadanos extranjeros y personal diplomático a abandonar Kiev, mientras Ucrania atacaba la refinería Ilsk en la región rusa de Krasnodar. Ambos bandos han entrado en una espiral de destrucción de infraestructura crítica cuyo desenlace —escalada permanente o negociación— permanece abierto.
La noche del lunes, Moscú desató una de las ofensivas aéreas más devastadoras de la guerra. Setenta y tres misiles de distintos tipos —treinta y tres de ellos balísticos— atravesaron el cielo ucraniano junto a seiscientos cincuenta y seis drones de largo alcance. Los objetivos eran instalaciones militares en Kiev, Zaporiyia, Járkov y Dnipropetrovsk, además de infraestructura de combustible y transporte en las regiones de Poltava, Jmelnitski y Sumi. Cuando amaneció, al menos trece personas estaban muertas, decenas heridas, y rescatistas excavaban entre escombros buscando sobrevivientes atrapados en edificios derrumbados.
En Dnipró, ciudad del centro-este, nueve personas perdieron la vida. Una de ellas era un niño cuyo cuerpo fue hallado entre los restos de un edificio destruido por la onda expansiva. En la capital, Kiev, cuatro personas murieron. El gobernador de la región de Dnipropetrovsk, Oleksandr Ganzha, confirmó los números mientras las autoridades locales reportaban treinta y seis heridos solo en esa zona. La tragedia se profundizó cuando un segundo ataque golpeó el lugar mientras los equipos de emergencia trabajaban en el rescate, matando a uno de los rescatistas.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó el bombardeo en un comunicado publicado en su canal de MAX, describiéndolo como respuesta a lo que llamó ataques terroristas del régimen de Kiev. Según el mando militar de Moscú, utilizaron armamento de largo alcance y precisión, incluyendo misiles hipersónicos y drones. Afirmaron que todos los objetivos fueron alcanzados. Sin embargo, la Fuerza Aérea ucraniana ofreció números que revelaban la magnitud de la defensa: sus sistemas interceptaron cuarenta misiles y seiscientos dos drones. Los treinta y tres misiles y otros tantos drones que atravesaron las defensas impactaron en treinta y ocho localizaciones distintas, mientras fragmentos de proyectiles derribados cayeron en quince lugares adicionales.
Esta ofensiva marca un punto de inflexión en el conflicto. Días antes, el presidente ruso Vladímir Putin había advertido que la guerra había entrado en una nueva fase cualitativa, refiriéndose al ataque ucraniano contra una residencia estudiantil en Lugansk el veintidós de mayo, donde murieron veintiuna personas, incluidos menores. Dos días después de ese bombardeo, Rusia lanzó un ataque masivo que incluyó el temible misil hipersónico Oréshnik y aproximadamente mil drones, anunciando simultáneamente una campaña sostenida contra centros de mando e instalaciones militares en Kiev. Las autoridades rusas también instaron a ciudadanos extranjeros y personal diplomático a abandonar la capital ucraniana cuanto antes.
La escalada no se limita al territorio ucraniano. El martes, autoridades de la región rusa sureña de Krasnodar reportaron un incendio en la refinería Ilsk, una de las principales del país, tras un ataque nocturno de drones ucranianos. Los ataques ucranianos contra infraestructura de combustible en la retaguardia rusa han generado problemas de abastecimiento en el sur y en la península de Crimea, donde las autoridades se vieron obligadas a limitar la venta de gasolina. La guerra, que comenzó hace más de dos años, ha entrado en una fase de mutua destrucción de infraestructura crítica, con ambos bandos buscando debilitar la capacidad del otro para sostener operaciones militares. Lo que suceda en las próximas semanas determinará si esta escalada representa un cambio permanente en la naturaleza del conflicto o si ambas partes buscarán algún tipo de negociación.
Citas Notables
Esta noche, en respuesta a los ataques terroristas del régimen de Kiev, las Fuerzas Armadas rusas lanzaron un ataque masivo con armamento aéreo, terrestre y marítimo de largo alcance y precisión, incluyendo misiles hipersónicos y drones— Mando militar ruso
El ataque logró su propósito, todos los objetivos fueron alcanzados— Ministerio de Defensa de Rusia