Rusia lanza 75 misiles contra Ucrania; Kiev sufre explosiones mortales

Al menos cinco personas muertas y 12 heridas en Kiev; casi 20 muertas en ataque previo en Zaporizhzhia durante el fin de semana.
Tratan de destruirnos a todos, de borrarnos de la faz de la tierra
Zelensky expresó la escala del ataque ruso mientras 75 misiles golpeaban simultáneamente múltiples ciudades ucranianas.
Mark

¿Por qué Rusia lanzó exactamente 75 misiles? ¿Hay algo estratégico en ese número?

Mimi

Probablemente no. Lo que importa es que fue un ataque masivo y coordinado contra múltiples ciudades al mismo tiempo. El número refleja la capacidad que Rusia decidió desplegar ese día, pero el verdadero mensaje era la simultaneidad: no podían defenderse en todas partes a la vez.

Mark

¿Y el puente de Crimea? ¿Realmente cambió algo en la guerra?

Mimi

Cambió la percepción. Aunque Rusia reanudó el tráfico parcialmente, la explosión demostró una vulnerabilidad. Si Ucrania podía golpear un símbolo tan importante de la anexión de Crimea, eso significaba que ningún lugar estaba completamente seguro para los rusos. Eso es psicológico, pero en la guerra, la psicología importa.

Mark

¿Por qué Zelensky no reconoció públicamente el ataque al puente?

Mimi

Porque mantener la ambigüedad es útil. Si lo reconocía, Rusia tendría justificación legal para represalias. Si no lo reconocía, podía dejar que otros lo celebraran mientras él mantenía la negación plausible. Es una táctica común en estos conflictos.

Mark

¿Qué significa que la defensa aérea ucraniana derribara 41 de 75 misiles?

Mimi

Significa que funcionó, pero no fue suficiente. Derribaron más de la mitad, lo cual es un logro real. Pero los 34 que pasaron causaron muertes y destrucción. La pregunta es si Ucrania puede sostener esa tasa de defensa si Rusia sigue lanzando 75 misiles cada vez.

Mark

¿Por qué atacar Lviv, que está tan lejos del frente?

Mimi

Porque es la capital simbólica del oeste ucraniano y porque Rusia quería demostrar que podía golpear en cualquier lugar. También porque Lviv es un centro de poder político y cultural. Atacarla es un mensaje: nadie está a salvo, ni siquiera lejos de la batalla.

  • Setenta y cinco misiles golpearon simultáneamente cuatro ciudades ucranianas a primera hora de la mañana, sembrando el pánico entre una población civil que apenas tuvo minutos para buscar refugio.
  • Las columnas de humo negro sobre Kiev y las ambulancias recorriendo sus calles revelaron que la guerra, que parecía concentrada en el este, había regresado al corazón del país.
  • La defensa aérea ucraniana interceptó 41 de los 75 proyectiles, una respuesta significativa pero insuficiente para evitar muertes y destrucción en múltiples puntos del territorio.
  • El bombardeo llegó como represalia directa tras la explosión del puente de Crimea, que Putin calificó de acto terrorista y que analistas militares consideran un golpe estratégico y simbólico de primer orden para Ucrania.
  • Zelensky advirtió desde las redes sociales que el objetivo ruso era borrar a Ucrania del mapa, mientras la escalada acumulada de la semana —casi 20 muertos en Zaporizhzhia días antes— dibujaba una tendencia de endurecimiento del conflicto.

En la mañana del lunes, Rusia lanzó 75 misiles contra Kiev, Lviv, Dnipro y Zaporizhzhia, dejando al menos cinco muertos en la capital ucraniana y decenas de heridos en todo el país. El ataque, el más masivo contra Kiev desde junio, llegó días después de la explosión que destruyó parcialmente el puente de Crimea, un símbolo estratégico que Putin atribuyó a Ucrania. En la larga historia de las represalias y las escaladas, este bombardeo inscribe un nuevo capítulo en el que las ciudades civiles vuelven a convertirse en el campo de batalla de las ambiciones geopolíticas.

A las 8:15 de la mañana del lunes, seis explosiones sacudieron el centro de Kiev. Las sirenas antiaéreas habían sonado apenas minutos antes, dando a los civiles un margen mínimo para ponerse a salvo. Cuando el silencio regresó, había al menos cinco muertos y más de una docena de heridos en las calles de la capital.

El ataque resultó ser mucho más amplio que un golpe aislado contra Kiev. El general Valeriy Zaluzhny confirmó que Rusia había lanzado 75 misiles esa mañana contra múltiples ciudades: Lviv en el oeste, Dnipro en el centro y Zaporizhzhia en el sur también fueron alcanzadas. Columnas de humo negro se elevaban sobre los edificios mientras las ambulancias convergían hacia los puntos de impacto. La defensa aérea ucraniana logró interceptar 41 de los proyectiles, pero no fue suficiente para evitar el daño.

El contexto del ataque era imposible de ignorar. El sábado anterior, una explosión había destruido parcialmente el puente de Crimea, la arteria de 19 kilómetros que conecta la península anexada con Rusia. Putin culpó directamente a los servicios secretos ucranianos y convocó a su Consejo de Seguridad para el lunes. El bombardeo masivo parecía ser la respuesta que se había anunciado. Analistas como el oficial australiano retirado Mick Ryan señalaron que la explosión del puente representaba una operación de influencia de enorme alcance para Ucrania, al demostrar que Rusia no podía proteger ni los territorios que había anexado.

Para Kiev, el regreso de los ataques aéreos masivos —el último había sido en junio— recordó a sus habitantes que la guerra no tiene fronteras seguras. Zelensky lo resumió con dureza: Rusia trata de borrar a Ucrania de la faz de la tierra. La escalada de esa semana, con casi 20 muertos en Zaporizhzhia días antes y ahora 75 misiles sobre cuatro ciudades, confirmaba que el conflicto entraba en una fase de mayor brutalidad.

A lunes por la mañana, seis explosiones retumbaron en el centro de Kiev. Fue alrededor de las 8:15 de la mañana, hora local, cuando los primeros impactos sacudieron la capital ucraniana. Las sirenas antiaéreas habían sonado minutos antes, dando a los civiles tiempo apenas suficiente para buscar refugio. Cuando el polvo se asentó, había al menos cinco muertos y más de una docena de heridos en las calles de Kiev.

Lo que comenzó como un ataque contra la capital se reveló como algo mucho más amplio. Rusia había lanzado 75 misiles contra Ucrania esa mañana, según reportó el general Valeriy Zaluzhny, jefe del ejército ucraniano. Los ataques no se limitaron a Kiev. Lviv, en el oeste del país, lejos de las líneas de combate, también fue golpeada. Lo mismo ocurrió en Dnipro, en el centro, y en Zaporizhzhia, en el sur. Desde varios puntos de estas ciudades se elevaban columnas de humo negro que podían verse en videos que circulaban por las redes sociales. Ambulancias recorrían las calles del centro de Kiev, dirigiéndose hacia los lugares de las explosiones.

La defensa aérea ucraniana logró interceptar 41 de los 75 misiles lanzados, una tasa de éxito significativa pero insuficiente para evitar el daño. Kyrylo Timoshenko, funcionario de la presidencia, instó a la población a permanecer en los refugios. El presidente Volodimir Zelensky, en las redes sociales, expresó la magnitud de lo que estaba ocurriendo: "Tratan de destruirnos a todos, de borrarnos de la faz de la tierra".

El bombardeo no llegó sin contexto. El sábado anterior, una explosión había destruido parcialmente el puente de Crimea, la estructura de 19 kilómetros que conecta la península anexada con Rusia y que funciona como una arteria vital de suministros. El presidente ruso Vladimir Putin culpó directamente a los servicios secretos ucranianos, calificando el incidente como un "acto terrorista". Aunque los funcionarios ucranianos no se atribuyeron públicamente la responsabilidad, la explosión fue celebrada en las redes sociales y generó especulaciones sobre su impacto estratégico. Putin se preparaba para una reunión con su Consejo de Seguridad el lunes para discutir la respuesta.

Este bombardeo masivo del lunes parecía ser exactamente esa respuesta. Llegaba un día después de que Putin hiciera sus acusaciones sobre el puente. El ataque no era aislado en el contexto de la semana: apenas días antes, un bombardeo ruso contra zonas civiles en Zaporizhzhia había dejado casi 20 muertos durante el fin de semana. Ahora, con 75 misiles lanzados simultáneamente contra múltiples ciudades, la escalada era evidente.

Para algunos analistas militares, la explosión del puente de Crimea tenía implicaciones estratégicas profundas, independientemente de quién la hubiera causado. Mick Ryan, oficial australiano retirado que trabaja en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, argumentó que constituía "una operación de influencia masiva ganada para Ucrania". La explosión demostraba, según su análisis, que el ejército ruso no podía proteger ni siquiera las provincias que había anexado recientemente. Si Moscú necesitaba trasladar tropas desde otras regiones hacia Crimea para reforzar la defensa, o si los residentes comenzaban a evacuar por miedo, el impacto estratégico sería considerable.

El último bombardeo importante contra Kiev había ocurrido el 26 de junio. Ahora, después de meses de relativa calma en la capital, la ciudad volvía a experimentar ataques aéreos masivos. Las columnas de humo negro en el cielo, las ambulancias en las calles, los muertos y heridos en los hospitales: todo indicaba que la guerra, que había parecido concentrarse en el este y el sur, había regresado al corazón de Ucrania.

Ucrania está bajo un ataque de misiles, nos han informado de que muchas ciudades de nuestro país han sido atacadas
— Kyrylo Timoshenko, funcionario de la presidencia ucraniana
Por la mañana, el agresor lanzó 75 misiles. 41 de ellos fueron derribados por nuestra defensa aérea
— General Valeriy Zaluzhny, jefe del ejército ucraniano
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