En el marco de un conflicto que no cesa de escalar, Rusia anunció el 21 de septiembre de 2026 que intensificará sus ataques de precisión contra objetivos militares ucranianos, tras afirmar haber repelido un ataque masivo con drones y misiles el fin de semana anterior. Moscú enmarca la ofensiva ucraniana como un intento de sabotear sus elecciones parlamentarias, y su respuesta prometida como una represalia legítima por daños a civiles rusos. En guerras donde cada bando controla su propia narrativa, lo que se presenta como defensa y lo que se llama agresión depende, inevitablemente, de quién cue