Mientras diplomáticos de tres continentes se reunían en Suiza para imaginar un mundo sin guerra, Rusia recordó al mundo que la guerra aún existe: drones y misiles cayeron sobre Kiev en la madrugada del 25 de noviembre, matando a seis personas e hiriendo a diez más. El ataque, que coincidió con la revisión de un plan de paz reformulado que por primera vez parece respetar la soberanía ucraniana, revela la distancia abismal entre las mesas de negociación y los campos de batalla. La humanidad lleva siglos aprendiendo que los acuerdos de paz más urgentes suelen nacer en medio del fuego, no antes de
Rusia ataca Kiev mientras negocian plan de paz entre Ucrania y EE.UU.
La guerra continúa con intensidad mientras los negociadores trabajan en las salas de conferencias
¿Por qué Rusia lanzaría un ataque masivo precisamente cuando se están negociando términos de paz?
Podría ser una demostración de fuerza, un recordatorio de que tienen capacidad militar mientras se negocia. O simplemente continúan operando según sus propios planes, sin pausa para las conversaciones diplomáticas.
¿Qué cambió en esta versión del plan de paz que lo hace más aceptable para Ucrania?
La primera versión exigía que cedieran territorio, redujeran drásticamente su ejército y renunciaran a la OTAN. Esta nueva versión, según dicen, respeta la soberanía ucraniana. Pero los europeos todavía desconfían de si es suficiente.
¿Qué significa que un funcionario estadounidense admitiera que presionaron a Kiev sin amenazas explícitas?
Significa que la presión fue implícita. Ucrania sabe que depende de la ayuda militar estadounidense. No necesitas decir "cortaremos la ayuda" si el otro lado ya entiende que eso es posible.
¿Por qué el canciller alemán es escéptico sobre el plazo del 27 de noviembre?
Porque negocios de esta magnitud no se cierran en días. Hay demasiados intereses en juego, demasiadas partes involucradas. Un plazo tan corto sugiere que alguien quiere una solución rápida, pero eso rara vez produce acuerdos duraderos.
¿Qué le dice el ataque de esta noche a los negociadores en Suiza?
Que el conflicto no espera. Mientras ellos hablan, la gente muere. Una mujer de 86 años, un adolescente de 14. La realidad de la guerra sigue avanzando independientemente de lo que se acuerde o no se acuerde.
O Pulso
- Rusia lanzó una ofensiva aérea masiva contra Kiev justo cuando sus diplomáticos negociaban en Suiza, matando a seis civiles e hiriendo a diez en una sola noche.
- Edificios residenciales ardieron en varios distritos de la capital, un adolescente de 14 años resultó herido en Bila Tserkva, y personas quedaron potencialmente atrapadas bajo escombros en Sviatoshyn.
- La Fuerza Aérea ucraniana alertó sobre una posible segunda ola de misiles balísticos Kinzhal al amanecer, manteniendo a la población en vilo durante horas.
- El nuevo borrador del plan de paz, que ya no exige ceder territorio ni reducir el ejército ucraniano, fue presentado como un avance, pero el canciller alemán advirtió que el proceso será 'largo y duradero'.
- La Casa Blanca negó favorecer a Moscú, aunque un funcionario admitió que Ucrania comprendía implícitamente que la ayuda militar podría estar en juego si rechazaba el acuerdo.
- Con el plazo del 27 de noviembre impuesto por Trump acercándose y los europeos temiendo un acuerdo demasiado favorable a Rusia, la presión diplomática alcanza su punto más crítico mientras los civiles siguen muriendo.
Mientras diplomáticos de tres continentes se reunían en Suiza para imaginar un mundo sin guerra, Rusia recordó al mundo que la guerra aún existe: drones y misiles cayeron sobre Kiev en la madrugada del 25 de noviembre, matando a seis personas e hiriendo a diez más. El ataque, que coincidió con la revisión de un plan de paz reformulado que por primera vez parece respetar la soberanía ucraniana, revela la distancia abismal entre las mesas de negociación y los campos de batalla. La humanidad lleva siglos aprendiendo que los acuerdos de paz más urgentes suelen nacer en medio del fuego, no antes de él.
La noche del 25 de noviembre, mientras delegaciones de Ucrania, Estados Unidos y Europa se reunían en Suiza para revisar un plan de paz, Rusia lanzó una ofensiva aérea masiva contra Kiev. Drones y misiles golpearon infraestructuras energéticas y barrios residenciales, dejando seis muertos y al menos diez heridos. Los residentes corrieron hacia refugios al sonar las sirenas, y periodistas en la ciudad documentaron explosión tras explosión.
El alcalde Vitali Klitschko confirmó daños severos en el distrito de Sviatoshyn, donde un edificio quedó parcialmente derrumbado con posibles personas atrapadas. En Dniprovskyi, un edificio de nueve pisos registró dos muertes, entre ellas una mujer de 86 años. La violencia se extendió también a Bila Tserkva, donde cuatro viviendas fueron destruidas y un adolescente de 14 años resultó herido, y a las regiones de Zaporizhia y Kharkiv.
El ataque ocurrió en un momento diplomático decisivo. La propuesta de paz anterior había sido rechazada por aliados occidentales al exigir que Ucrania cediera territorio, redujera su ejército y renunciara a la OTAN. El nuevo borrador, según la delegación ucraniana, ya refleja la mayoría de sus prioridades clave y respeta la soberanía plena del país. Sin embargo, el canciller alemán Friedrich Merz advirtió que cerrar un acuerdo antes del plazo del 27 de noviembre fijado por Trump sería muy difícil, y que el proceso sería largo.
Desde Washington, la Casa Blanca rechazó acusaciones de inclinar las negociaciones hacia el Kremlin, aunque un alto funcionario admitió bajo anonimato que Ucrania entendía implícitamente que la ayuda militar podría estar en riesgo si rechazaba el plan. La brecha entre lo que ocurre en los campos de batalla y lo que se debate en las salas de conferencias nunca ha sido tan visible ni tan dolorosa.
La noche del 25 de noviembre, mientras diplomáticos de Ucrania, Estados Unidos y Europa se reunían en Suiza para revisar un plan de paz, Rusia lanzó una ofensiva aérea masiva contra Kiev. Drones y misiles impactaron infraestructuras energéticas y barrios residenciales en la capital ucraniana, dejando seis personas muertas y al menos diez heridas según reportes del Ministerio de Energía ucraniano y la administración militar local. Periodistas en la ciudad documentaron múltiples explosiones mientras los residentes corrían hacia refugios al sonar las sirenas antiaéreas.
La Fuerza Aérea ucraniana detectó el despegue de bombarderos MiG-31 desde territorio ruso y emitió alertas nacionales de misiles. Los analistas anticipaban una segunda ola de ataques con misiles balísticos Kinzhal al amanecer. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confirmó daños severos en el distrito de Sviatoshyn, donde un edificio no residencial quedó parcialmente derrumbado con personas potencialmente atrapadas bajo los escombros. En los distritos de Dárnitsia y Dniprovskyi, varios inmuebles sufrieron incendios y destrucción parcial. Un edificio de nueve pisos en Dniprovskyi registró dos muertes, incluyendo a una mujer de 86 años, además de varios heridos.
Fuera de la capital, la violencia se extendió a otras ciudades. En Bila Tserkva, cuatro viviendas fueron destruidas y un adolescente de 14 años resultó herido. También se reportaron impactos de drones y actividad militar en las regiones de Zaporizhia y Kharkiv. El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania coordinaba operaciones de rescate en múltiples sitios simultáneamente.
El ataque ocurrió en un momento crítico de negociaciones internacionales. Delegaciones de Ucrania, Estados Unidos y países europeos analizaban en Suiza una versión reformulada del plan de paz estadounidense. Una propuesta anterior había sido rechazada por gobiernos aliados por exigir que Ucrania cediera territorio, redujera significativamente su ejército y renunciara a aspiraciones de membresía en la OTAN. Tras las conversaciones, Washington y Kiev anunciaron un "marco de paz actualizado y perfeccionado" que, según la delegación ucraniana, "refleja ya la mayoría de las prioridades clave de Ucrania" e insiste en respetar la soberanía plena del país.
La presión diplomática, sin embargo, permanece intensa. El canciller alemán Friedrich Merz expresó escepticismo sobre la posibilidad de cerrar un acuerdo antes del 27 de noviembre, la fecha límite que el presidente estadounidense Donald Trump había establecido. Merz advirtió que el proceso sería "largo y duradero". Varios gobiernos europeos han manifestado preocupación de que un eventual acuerdo pudiera ser demasiado favorable a las exigencias de Moscú.
Desde Washington, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, rechazó acusaciones de que Estados Unidos estuviera inclinando las negociaciones hacia el Kremlin. "La idea de que Estados Unidos no está colaborando con ambos bandos para poner fin a la guerra es una falacia total", declaró. Un alto funcionario estadounidense, hablando bajo anonimato, admitió que Washington había presionado a Kiev para que considerara el plan, aunque negó que hubiera amenazas explícitas de suspender la ayuda militar. Sin embargo, reconoció que Ucrania "entendía" esa posibilidad implícita.
El ataque de esta noche subraya la realidad sobre el terreno mientras los negociadores trabajan en las salas de conferencias: la guerra continúa con intensidad, y cada día que pasan las conversaciones, civiles en Kiev y otras ciudades ucranianas siguen muriendo. La brecha entre lo que sucede en los campos de batalla y lo que se discute en las mesas de negociación se hizo visible una vez más.
Citações Notáveis
La idea de que Estados Unidos no está colaborando con ambos bandos para poner fin a la guerra es una falacia total— Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca
El nuevo texto refleja ya la mayoría de las prioridades clave de Ucrania— Delegación ucraniana sobre el marco de paz actualizado