En el umbral entre el apoyo aliado y la beligerancia declarada, Rusia lanzó el 17 de agosto una advertencia formal al Reino Unido, acusándolo de ser 'cómplice y coautor' de ataques ucranianos con drones de fabricación británica contra territorio ruso. La confrontación no es un incidente aislado, sino el síntoma de una pregunta que la guerra ha dejado sin respuesta definitiva: ¿dónde termina el apoyo a una nación invadida y dónde comienza la participación en el conflicto mismo? Londres, con más de 25.000 millones de libras comprometidas con Kiev, se encuentra ahora en el centro de esa línea dif